LA PAZ, 5 ene (El Libre Observador) – Millares de trabajadores, campesinos y organizaciones sociales ingresaron este lunes al centro político de Bolivia tras una marcha de más de 60 kilómetros que culminó en las inmediaciones de la Plaza Murillo, donde se concentran el Ejecutivo y el Legislativo.
La movilización, encabezada por la Central Obrera Boliviana (COB), exigió la abrogación del Decreto Supremo 5503 y lanzó una advertencia clara: si el Gobierno no retrocede, el país podría enfrentar un bloqueo indefinido de carreteras.
La protesta, bautizada por sus organizadores como “Bolivia no se vende”, se convirtió en la demostración de fuerza más significativa contra el paquete de medidas económicas impulsadas por el presidente Rodrigo Paz, en particular el fin de la subvención a los combustibles. El decreto ha encendido el descontento de amplios sectores sociales en un contexto de fragilidad económica y creciente presión sobre el costo de vida.
El recorrido de la marcha comenzó el sábado en Calamarca, sobre la carretera La Paz–Oruro, avanzó el domingo hasta Senkata, en la ciudad de El Alto, y este lunes descendió hacia el centro paceño. Antes de ingresar a la sede de Gobierno, los manifestantes celebraron un cabildo en la Ceja de El Alto, un espacio simbólico de deliberación popular desde el que se definieron los siguientes pasos del conflicto.

En ese encuentro, el secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, sometió a consulta la radicalización de las medidas de presión. La respuesta fue unánime: los asistentes aprobaron el bloqueo indefinido de todas las carreteras y caminos del país hasta lograr la abrogación total del Decreto Supremo 5503. “Estamos movilizados con un pedido único”, afirmó Argollo, quien insistió en que la protesta “no tiene ningún tinte político ni sectorial”.
El dirigente sindical reiteró que el mandato del cabildo es inequívoco. “El pueblo boliviano ha dicho que quiere abrogación”, señaló, tras escuchar el coro repetido de los marchistas. También fue aprobada la propuesta de redactar un nuevo decreto que reemplace al actual, como condición mínima para avanzar en cualquier negociación.
Desde el Gobierno, el presidente Rodrigo Paz defendió este lunes las medidas económicas adoptadas y remarcó que no dará marcha atrás, al considerar que el decreto es necesario para enfrentar la crisis. No obstante, el Ejecutivo convocó a un diálogo con los dirigentes sindicales. Argollo confirmó su asistencia, aunque advirtió que llegará con una posición “firme” respaldada por el mandato de las bases.
La llegada de la marcha al centro de La Paz elevó la tensión política y social en Bolivia y reabrió el temor a un escenario de parálisis nacional. Con el fantasma de los bloqueos indefinidos, el pulso entre el Gobierno y el movimiento obrero entra ahora en una fase decisiva, con consecuencias que podrían sentirse en toda la economía y la estabilidad del país.


