ORURO, 25 feb (El Libre Observador) – En un nuevo capítulo de las tensiones sociales en Bolivia, el Comité Multisectorial anunció este martes una marcha que partirá desde la población de Patacamaya hasta la ciudad de La Paz durante la segunda semana de marzo.
La medida de protesta, respaldada por comerciantes, productores y sectores cívicos, busca la derogación de una disposición gubernamental considerada confiscatoria y el rechazo a los recientes contratos por la explotación de litio.
La decisión fue adoptada este martes en una reunión del Comité en Oruro, donde representantes de diversos sectores expresaron su rechazo a la normativa que permite el decomiso de mercadería a comerciantes y productores de distintos niveles.
La determinación fue ratificada por César González, representante de la Confederación Nacional de Comerciantes, quien leyó el manifiesto final del encuentro.

DECOMISO Y LITIO
El primer punto de la protesta es la exigencia al Poder Ejecutivo y Legislativo para que se derogue la disposición adicional séptima, la cual, según los manifestantes, permite el decomiso arbitrario de mercancías, afectando a pequeños, medianos y grandes comerciantes. «No permitiremos que esta medida avance. Es un golpe directo a quienes mueven la economía del país», expresó González.
A esta demanda se suma el rechazo a los contratos de explotación de litio firmados con la empresa Uranium One y la china Hong Kong CBC. Los sectores movilizados insisten en que antes de cualquier acuerdo internacional debe aprobarse la Ley 211, propuesta por los departamentos productores de Potosí y Oruro, que busca una mayor participación del país en la industrialización del recurso.
El Comité Multisectorial ha convocado a los comités cívicos departamentales a sumarse a la marcha y ha anunciado ampliados en Beni y Cochabamba para reforzar el movimiento. “No daremos marcha atrás. Esta lucha es por el respeto a la producción nacional y a nuestros recursos naturales”, enfatizó González.
Con una creciente movilización social y una agenda de protestas en ascenso, el Gobierno enfrenta un nuevo desafío en las calles. Mientras tanto, la expectativa se mantiene sobre la respuesta del Ejecutivo y la capacidad de negociación para evitar una escalada de conflictos en marzo.


