LA PAZ, 13 nov (El Libre Observador) — En un acto cargado de simbolismo, el presidente boliviano Rodrigo Paz Pereira posesionó este jueves al nuevo Alto Mando Militar del país, en la histórica sede del Palacio Quemado, reafirmando la importancia de las Fuerzas Armadas como columna vertebral de la soberanía y la Constitución. La ceremonia, que coincidió con la presentación del nuevo directorio del Banco Central, marcó un mensaje claro de renovación institucional y acercamiento al pueblo.
El general Víctor Hugo Balderrama asumió como Comandante en Jefe de las FFAA, acompañado por el general Héctor Alejandro Alarcón en el Ejército, el general Sergio Fernando Lora en la Fuerza Aérea y el contralmirante Ernesto Adalid Alfaro en la Armada. Todos ellos prometieron un compromiso con la modernización, eficiencia y disciplina operativa.
Durante su discurso, Paz subrayó que la institución castrense debe ser independiente, técnica y orientada al servicio ciudadano. “No se entiende a la Patria sin el rol de las Fuerzas Armadas. Nacieron con la República y deben acompañarla en su Bicentenario”, dijo. Con estas palabras, el mandatario reforzó la idea de que la renovación militar es también un mensaje político: la defensa de la Constitución y la estabilidad frente a crisis económicas y sociales.

El general Balderrama sostuvo que las FFAA requieren más que una modernización superficial: “Necesitamos una transformación que incluya una doctrina renovada, estructura organizativa eficiente, procesos funcionales actualizados y desarrollo tecnológico, para enfrentar amenazas multidimensionales y mantener paridad con los países vecinos”.
Este llamado a la modernización ocurre en un contexto regional de tensiones fronterizas, narcotráfico y desafíos climáticos, que obligan a Bolivia a repensar su doctrina de defensa. Analistas internacionales señalan que Paz busca consolidar unas fuerzas armadas profesionalizadas y subordinadas al poder civil, en contraste con etapas pasadas en que los militares jugaron un rol político activo, particularmente durante los conflictos poselectorales de 2019.
La ceremonia también fue un recordatorio de la vinculación histórica entre las FFAA y la identidad boliviana. Paz recordó que los militares son custodios de la soberanía y que su legitimidad depende del respeto al pueblo y a la Constitución. “No es fácil lo que viene, pero tenemos la voluntad de construir unas Fuerzas Armadas modernas, respetadas y profundamente vinculadas al pueblo boliviano”, afirmó.
En paralelo, el nuevo Gobierno enfrenta desafíos económicos y sociales: una economía debilitada, reservas limitadas y tensiones cambiarias. En este escenario, la disciplina y profesionalización de las Fuerzas Armadas es vista como un componente clave para garantizar estabilidad interna y proteger los proyectos de desarrollo y crecimiento económico.
Con la posesión de Balderrama y su equipo, Paz busca consolidar un Alto Mando Militar técnico, profesional y transparente, capaz de operar dentro de los límites constitucionales y fortalecer la credibilidad del país ante la comunidad internacional. La renovación del estamento militar refleja, según expertos, un intento de equilibrar autoridad civil y fortaleza institucional, en un momento crítico para la estabilidad política y económica de Bolivia.


