LA PAZ, 13 jun (El Libre Observador) – Las bajas temperaturas por la noche y madrigada y el intenso sol en el día han puesto a prueba la resistencia de los gremiales que marchan desde Patacamaya hacia la ciudad de La Paz. El número de marchistas se ha reducido considerablemente, pasando de casi 1.000 personas a solo 70, en su mayoría dirigentes.
El dirigente gremial César Gonzales confirmó la situación y explicó a los periodistas que las inclemencias del tiempo han obligado al retorno de la mayoría de los participantes.
«Soportar temperaturas bajo cero en la noche y madrugada, además, de un sol fuerte en el día es demasiado para los compañeros», lamentó.
A pesar de la reducción, Gonzales aseguró que la marcha continuará y que se espera la incorporación de gremiales de La Paz, Sucre, Santa Cruz, Oruro y otros departamentos en los próximos días. «La lucha por una solución definitiva a la escasez de dólares, la irregular distribución de combustibles y la renuncia de los presidentes del Servicio de Impuestos Nacionales y la Aduana Nacional no se detendrá», agregó.

¿Marcha política o legítima protesta?
Las autoridades gubernamentales han calificado la marcha como una acción política con fines desestabilizadores. Sin embargo, Gonzales rechaza estas acusaciones, recordando que esta es la tercera marcha que se realiza desde Patacamaya a La Paz en los últimos años.
«El gobierno solo se reúne con dirigentes elegidos a dedo, mientras que nosotros exigimos soluciones concretas a problemas que afectan a miles de bolivianos», enfatizó.
La marcha gremial enfrenta un nuevo desafío: las condiciones climáticas extremas. Sin embargo, la determinación de los dirigentes y la expectativa de apoyo de otros sectores gremiales mantienen viva la esperanza de que sus demandas sean escuchadas. ¿Lograrán los gremiales presionar al gobierno para obtener las soluciones que buscan? La respuesta se conocerá en los próximos días.
El dirigente gremial dijo la escasez de dólares y la irregular distribución de combustibles son problemas que afectan directamente a la economía de los gremiales. La falta de acceso a divisas dificulta la importación de productos, mientras que la distribución irregular de combustibles genera desabastecimiento y alza de precios. Estas situaciones impactan negativamente en la rentabilidad de los negocios gremiales y en el poder adquisitivo de la población.


