LA PAZ, 2 may (El Libre Observador) — En un giro inesperado del proceso judicial por trata y tráfico de personas que involucra al expresidente (2006-2019), Evo Morales, un juez de La Paz dejó en suspenso este viernes la decisión que había revocado la orden de aprehensión en su contra, lo que vuelve a exponerlo a una posible detención.
La nueva resolución añade un capítulo más al enredado escenario judicial que rodea al líder del ‘evismo’ y aviva la pugna entre distintas jurisdicciones dentro del sistema judicial boliviano.
La medida fue adoptada por el juez de instrucción Andrés Zabaleta, quien dictó una resolución cautelar en el marco de una acción de libertad interpuesta por el Servicio Plurinacional de Atención a la Víctima (Sepdavi).
Esta acción, que se remonta al año pasado, cuestiona el curso procesal del caso y alega irregularidades que, según el juez, ameritan una pausa temporal en la ejecución de cualquier resolución previa.
“El juez ordena la suspensión temporal de toda determinación adoptada mientras no se resuelva la presente queja”, señala el fallo. Esta suspensión, en términos prácticos, impide que se aplique plenamente la reciente decisión de una jueza de Santa Cruz, Lilian Moreno, quien el miércoles había revocado la orden de aprehensión y la imputación contra Morales, trasladando además el caso a Cochabamba.
El conflicto de competencias judiciales —entre La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y previamente Tarija— revela una fragmentación institucional que expone la sensibilidad política del proceso. El año pasado, un fallo desde Tarija ya había dispuesto que el caso debía ventilarse allí, contraviniendo el criterio posterior de la jueza Moreno.

Desde el entorno de Morales, la respuesta fue inmediata. Wilfredo Chávez, abogado y exprocurador general del Estado, calificó la resolución del juez Zabaleta como «ilegal y caótica», argumentando que no puede superponerse a una acción de libertad ya concedida y ejecutoriada en Santa Cruz.
“No se puede ejecutar esta decisión; se deben buscar las vías para anularla. La determinación a favor de Morales sigue firme”, declaró.
Este embrollo jurídico vuelve a colocar al expresidente, figura central del ala radical del Movimiento al Socialismo (MAS), en una posición incierta, justo cuando su liderazgo enfrenta desafíos tanto judiciales como políticos.
El caso, que lo vincula con acusaciones de trata y tráfico en el marco de una polémica relación con una joven, ha escalado en los tribunales mientras se entrecruza con la reconfiguración del mapa político interno rumbo a las elecciones generales de 2025.
La resolución del juez Zabaleta no equivale a una nueva orden de aprehensión, pero al suspender la revocatoria de esta, mantiene abierta la posibilidad de que vuelva a ser ejecutada. Todo ello a la espera de que se resuelva la queja en curso, una decisión que podría demorar días o semanas.
Así, mientras las facciones del MAS continúan su disputa interna y Morales insiste en su legitimidad política, la justicia boliviana se convierte en un campo minado de acciones contradictorias, recursos cruzados y resoluciones con efecto inmediato que dejan al país ante un escenario de creciente tensión institucional.

