LA PAZ, 4 nov (Xinhua) – Bolivia atraviesa una cuarta semana de bloqueos y tensiones sin un acuerdo a la vista. El Gobierno continúa con operativos para liberar rutas, mientras que las pérdidas económicas superaron los 2.100 millones de dólares debido a los 22 días de conflicto, que se intensifican con la negativa de diálogo tanto del gobierno como de los grupos liderados por el expresidente Evo Morales.
A pesar de los llamados de Morales a establecer mesas de diálogo sin condiciones –una económica y otra política– sus adeptos mantienen cortes de carretera en algunos puntos, exigiendo la retirada de procesos judiciales contra el exmandatario por cargos de trata de personas y estupro, además de su habilitación como candidato para las elecciones generales de 2025.
“Estamos dispuestos a dialogar, pero primero deben levantarse todos los bloqueos”, declaró el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, reiterando que el Gobierno no discutirá demandas que conciernen a otros órganos del Estado.

En la misma línea, la viceministra de Comunicación, Gabriela Alcón, enfatizó que la intervención en las carreteras se mantendrá hasta garantizar el libre tránsito.
Los bloqueos han ocasionado pérdidas millonarias que afectan seriamente a sectores clave de la economía. Según el viceministro de Comercio y Logística Interna, Grover Lacoa, el sector agrícola pierde aproximadamente 88 millones de dólares diarios, mientras que la industria oleaginosa sufre pérdidas de 14 millones de dólares al día. Otros sectores, como el textil y el hotelero, también reportan daños considerables, sumando presión a una crisis en la que se teme un impacto duradero en la producción y la seguridad alimentaria del país.
Desde el 1 de noviembre, el Gobierno ha desplegado operativos de desbloqueo con apoyo militar y policial, logrando despejar rutas clave como la que conecta Cochabamba con el occidente boliviano y, más recientemente, la antigua carretera que une Cochabamba con Santa Cruz.
Según testimonios de la población local, los operativos en algunas áreas, como Mairana, se llevaron a cabo sin enfrentamientos violentos y contaron con el respaldo de ciudadanos que denuncian sentirse intimidados por las fuerzas de choque afines a Morales.
“Preservar la vida de nuestra población es la prioridad”, expresó Alcón, subrayando que, pese a las circunstancias, el Gobierno agotó todas las instancias para el diálogo. Advirtió que ciertos sectores estarían buscando que la situación derive en enfrentamientos fatales, intensificando el riesgo de violencia en los puntos de bloqueo.
El conflicto, que ha puesto en vilo la economía y la estabilidad del país, continúa sin un desenlace claro, mientras el Gobierno insiste en que se respeten sus competencias y Morales demanda condiciones que parecen inaceptables para la administración del presidente Luis Arce.


