LA PAZ, 4 nov (El Libre Observador) – Bolivia despide a una de las figuras más queridas y emblemáticas de su escena artística. Hugo Pozo, ícono indiscutible del teatro y el cine boliviano, ha fallecido este lunes a los 75 años, dejando un legado incalculable en la cultura nacional.
Su hijo, Guery Pozo, confirmó que el actor estuvo internado en el Hospital Obrero de La Paz por una pancreatitis desde hacía una semana. El deceso se produjo a las ocho y media de la mañana del 4 de noviembre, dejando un vacío en el arte escénico del país.
Hugo Pozo, nacido en 1949 en La Paz, desarrolló una trayectoria de más de 50 años, durante los cuales encarnó personajes inolvidables y protagonizó obras que marcaron la historia del teatro boliviano. Su última interpretación en “Zambo Salvito”, una obra que presentó en la ciudad de El Alto hasta finales de octubre, fue una demostración de su compromiso y amor por el arte, aún en los últimos momentos de su vida.

La noticia ha conmovido a toda la comunidad artística de Bolivia y al público que por décadas aplaudió sus interpretaciones.
Su hijo Guery, quien sigue sus pasos en el teatro y dirige la compañía familiar, pidió que se recuerde a su padre como una leyenda nacional y destacó el cariño que el actor recibió en vida. “He compartido tablas con él, he seguido sus pasos. Yo ahora manejo la compañía”, expresó emocionado, en referencia a la sólida tradición familiar que su padre le deja como herencia.
Con una carrera extensa y prolífica, Pozo no solo fue actor, sino también un creador incansable que inspiró a nuevas generaciones de artistas.
Su habilidad para dar vida a personajes de profundo arraigo popular le ganó el respeto y admiración del público, posicionándolo como uno de los referentes del arte escénico en Bolivia. En cada interpretación, transmitió aspectos de la identidad boliviana, convirtiéndose en un vehículo de la cultura del país hacia las tablas y la pantalla.
El fallecimiento de Hugo Pozo marca un cierre en una era dorada para el teatro boliviano, en la cual él fue una figura central. Con su partida, Bolivia pierde a un maestro del arte que llevó las tradiciones y valores bolivianos al escenario con una dedicación que ahora se convierte en su eterno legado.


