Por: Neilss Ariel Quinteros Cortez

LA PAZ, 26 jun (El Libre Observador) — El que maneja el carro del país quiso convencernos de que nos detuvimos por los bloqueos promovidos por los sectores sociales; además el discurso gubernamental aseguraba que nos faltaba combustible y tampoco podríamos llenar el tanque por la misma razón, nos repetían que las cisternas estaban varadas en el camino, impidiendo que el combustible llegara a los surtidores.
Hoy, las vías están completamente expeditas, pero las filas en los surtidores siguen siendo kilométricas, el que maneja el carro nos mintió: el problema no eran precisamente los bloqueos; el problema es que el carro se quedó sin fuerza, con el motor económico desgastado y dañado.
UN MOTOR DAÑADO QUE DEPENDE DE REPUESTOS EXTRANJEROS
Para entender por qué el carro nacional está fallando, hay que levantar el capó. Bolivia consume un promedio de 13 millones de litros de combustible al día entre diésel y gasolina en el caso de La Paz 4 millones al día. El gran daño estructural es que nuestro motor (económico) está muy desgastado, la producción local de petróleo crudo se vino abajo y las refinerías nacionales operan al mínimo, al no producir nuestro propio insumo, dependemos críticamente del extranjero, viéndonos obligados a importar el 95% del diésel y más del 55% de la gasolina que nos mueve.
Ante la falta de dólares físicos en el Banco Central para comprar insumos de primera calidad, el 92% del combustible importado este año se adquiere bajo la modalidad de crédito o «al fío» Para estirar los recursos y encajar en una línea de crédito de 500 millones de dólares que las autoridades llaman diplomáticamente «forma de trabajo», pero que es una deuda rigurosa a 120 días, esta podría ser una razón para recibir carburantes que no cumplen con los estándares mínimos de octanaje y pureza que daño a miles de vehículos, perjudicando a la población en general en todo el país.
LAS LUCES DEL TABLERO ENCENDIDAS Y EL ESCANEO QUE NO CUADRA
Para el conductor que ve luces en su tablero, es lógico revisar, hacer un escaneo para encontrar el problema y dar solución, pero el escaneo del Gobierno no cuadra, durante meses se sostuvo que las políticas de no subvención generaban un «ahorro» de 10 millones de dólares diarios, a la fecha serían 1.910 millones de dólares.
Si realmente existiera ese enorme colchón financiero en la guantera, el Estado tendría la liquidez para exigir combustible óptimo y pagar al contado, con dinero en mano, no se compra residuo, ni se pide fiado, se compra lo que uno necesita realmente de manera inmediata y no solo lo que pueden prestarnos.

SOLUCIÓN PARA ARRANCAR Y PISAR EL ACELERADOR
En una ciudad como La Paz, que consume 4 millones de litros diarios, se necesita una «acelerada a fondo» (un shock de oferta): duplicar o triplicar el volumen de despacho, 8 o 12 millones de litros de forma sostenida durante una semana entera. Sin embargo, al estar amarrados a créditos de corto plazo, el combustible llega al país con cuentagotas, es como si alimentáramos un camión de alto tonelaje con una jeringa. Así, es matemáticamente imposible disolver las filas.
DIAGNÓSTICO FINAL DEL MECÁNICO
Las filas kilométricas en los surtidores y los motores que hoy se funden en las calles y carreteras son la luz roja parpadeando en el tablero nacional. Ambas son consecuencias directas de una mala administración pública, y un sistema financiero sin divisas, por más que el relato oficial intente tapar las luces de advertencia, el carro del país no arrancará.
Bolivia necesita recuperar la confianza, generar divisas, transparentar el uso de los recursos públicos y revisar si quienes más ganan realmente están aportando al desarrollo nacional en la proporción que corresponde, hago referencia a los grandes empresarios y los grandes mineros, porque de lo contrario nuestro amado carro no podrá andar por mucho más tiempo.

