SANTA CRUZ, 1 ago (El Libre Observador) – El joven candidato boliviano Andrónico Rodríguez, líder de Alianza Popular y una de las figuras emergentes del progresismo en el país, lanzó este viernes un mensaje directo y desafiante durante el primer debate presidencial rumbo a las elecciones generales del 17 de agosto: “No estoy para hablar del pasado de los políticos fracasados, sino del presente y el futuro”.
La frase fue pronunciada tras recibir una serie de ataques de sus principales rivales conservadores, entre ellos Samuel Doria Medina, Manfred Reyes Villa y Jorge “Tuto” Quiroga, quienes lo responsabilizaron de la crisis económica y política que sacude Bolivia.
Lejos de evadir las críticas, Rodríguez optó por posicionarse como el rostro del recambio generacional, distanciándose no solo de sus adversarios de derecha y el candidato del Movimiento Al Socialismo (MAS), Eduardo del Catillo, sino también del expresidente Evo Morales, con quien comparte origen sindical pero no proyecto político actual.
“Yo no vine aquí a mirar el retrovisor. Vine a hablar de cómo vamos a garantizar empleo, respeto a los derechos humanos, producción, justicia y paz social en los próximos cinco años. Es hora de hablar de lo que viene, no de lo que ya falló”, sostuvo en su intervención inicial, que marcó el tono del debate organizado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y transmitido en cadena nacional.
Rodríguez fue el primero en agotar el bloque de tres preguntas iniciales, lo que le permitió encarar directamente a los candidatos conservadores, a quienes acusó de promover propuestas privatizadoras, “con las que ya fracasaron antes”. “No volveremos a los 90, no volveremos a entregar nuestras empresas ni a debilitar el Estado. Eso ya lo vivimos, y el pueblo lo rechazó”, subrayó.

REELECCIÓN
Uno de los momentos más tensos del encuentro llegó cuando se abordó el tema de la reelección presidencial. Consultado sobre su posición, Rodríguez apoyó el reciente fallo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que en mayo declaró inconstitucional la reelección indefinida, impidiendo una nueva postulación del exmandatario Evo Morales.
“Una elección y una reelección, sea continua o discontinua, debe estar respaldada por normas y control constitucional. Me parece atinada la decisión del TCP. El mandato del pueblo no puede ser manipulado por intereses personales”, sostuvo Rodríguez, en una clara toma de distancia respecto al líder cocalero, con quien mantuvo cercanía hasta 2021.
El artículo 168 de la Constitución Política del Estado establece que el presidente y vicepresidente pueden ser reelectos por una sola vez de manera continua. El TCP zanjó la ambigüedad y cerró la puerta a interpretaciones favorables a la reelección indefinida, al considerar que la frase “una sola vez” es vinculante.

DOS VISIONES DE PAÍS
A lo largo del debate, Andrónico insistió en que en Bolivia se enfrentan dos visiones: “Una que busca restaurar privilegios y entregar el Estado al capital privado, y otra que plantea una transformación renovadora, democrática, económica y ambiental”.
En esa línea, propuso crear un sistema de industrialización con valor agregado, una banca estatal de desarrollo y una reforma judicial profunda con participación ciudadana.
El aspirante más joven del debate, de 36 años, remarcó su experiencia como presidente del Senado y dirigente sindical, y defendió su proyecto como una “nueva izquierda” que no repite errores del pasado. “No venimos a improvisar, venimos a corregir lo que estuvo mal y avanzar en lo que se hizo bien”, sentenció.
El debate, que congregó por primera vez a todos los aspirantes a la Presidencia, reveló la alta polarización del proceso electoral boliviano. Mientras los candidatos de derecha buscaron vincular a Rodríguez con la crisis económica y con el evismo, el joven dirigente apostó por un discurso centrado en el porvenir, con un tono institucional, sin desmarcarse del Estado Plurinacional, pero sí del caudillismo.
Con encuestas que lo posicionan en empate técnico con sus rivales conservadores, la participación de Rodríguez en el debate es considerada clave para consolidar su perfil entre los votantes jóvenes, urbanos y desencantados con el pasado reciente.
“Vamos a construir un país con trabajo digno, justicia que no se venda y un Estado que proteja a los más humildes. Eso es lo que está en juego”, finalizó Rodríguez, en lo que muchos analistas ya describen como su momento de inflexión en la campaña.

