LA PAZ, 20 nov (El Libre Observador) — Bolivia iniciará en diciembre un intenso ciclo electoral tras la confirmación de que las elecciones subnacionales —en las que se renuevan gobernaciones, alcaldías, asambleas departamentales y concejos municipales— se celebrarán el 22 de marzo de 2026.
El anuncio, realizado por el vocal del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Gustavo Ávila, llegó horas después de que la Cámara de Diputados aprobara la ley que habilita los comicios y el presidente Rodrigo Paz confirmara su promulgación.
El proceso movilizará a todo el país: más de 5.000 cargos estarán en juego en los nueve departamentos y 340 municipios.
Ávila garantizó que la convocatoria oficial se emitirá en cuanto la norma sea publicada y aseguró que la organización electoral contará con sistemas reforzados de registro y procesamiento de datos. “Vamos a ofrecer garantías de seguridad y transparencia. El Sirepre y el Sipre estarán operativos en más de 300 municipios”, afirmó.
El calendario avanza con rapidez. El empadronamiento de nuevos votantes —incluidos los jóvenes que cumplan 18 años antes del día de la votación y quienes fueron inhabilitados en procesos anteriores— tendrá lugar entre la primera y la segunda semana de diciembre.

En paralelo, las alianzas políticas y candidaturas deberán presentarse entre la segunda y la tercera semana del mes, momento en el que también se activará la propaganda electoral.
La aprobación de la ley que encuadra los comicios fue el resultado de más de 48 horas de negociaciones tensas en la Cámara de Diputados, con sucesivos cuartos intermedios que mantuvieron el debate en vilo hasta la madrugada.
La normativa prevé una eventual segunda vuelta en abril, en caso de que ninguna candidatura alcance los requisitos de mayoría, dado que el mandato de las autoridades electas en 2020 concluye la primera semana de mayo.
Con el cronograma ya en marcha, Bolivia entra en una etapa decisiva que pondrá a prueba la capacidad del sistema electoral para garantizar un proceso ágil y transparente, en un momento en que el mapa político territorial se encuentra en plena recomposición y las fuerzas locales afilan sus estrategias para un ciclo que será determinante.

