LA PAZ, 2 may (El Libre Observador) — El escenario político en Bolivia se ve sacudido por la orden de la justicia al Tribunal Supremo Electoral (TSE) de acompañar el congreso del ala arcista del Movimiento Al Socialismo (MAS), programado para los días 3, 4 y 5 de mayo en la ciudad de El Alto.
La medida cautelar emitida por la Sala Constitucional Primera del Tribunal Departamental de Justicia de La Paz, a solicitud del Pacto de Unidad arcista, ha generado un intenso debate sobre la legitimidad y el respaldo institucional del evento.
La resolución judicial instruye TSE aplicar provisionalmente el artículo 30 de la Ley de Organizaciones Políticas y el Reglamento para la Supervisión de Organizaciones Políticas, en favor del Pacto de Unidad arcista. Esta decisión marca un hito en la dinámica interna del MAS y plantea interrogantes sobre el futuro de la dirección nacional del partido.

El rechazo inicial del TSE a la solicitud de supervisión del congreso por parte del Pacto de Unidad se basó en el incumplimiento del estatuto orgánico del MAS, al no contar con el respaldo de la dirección nacional presidida por Evo Morales. Sin embargo, las organizaciones sociales y figuras del oficialismo han anunciado su intención de llevar a cabo el congreso independientemente de la posición del TSE.
Por otro lado, el congreso del ala evista del MAS, programado para el 10 de julio en Villa Tunari, también ha sido observado por el TSE. Aunque el equipo jurídico del evismo aclara que solo notificaron el congreso y no solicitaron acompañamiento.
Este panorama político plantea un escenario de tensiones y movimientos estratégicos dentro del partido.
En medio de este contexto, el cambio de sede del congreso arcista de Villa Ingenio a la Avenida Juan Pablo II debido a la gran cantidad de asistentes confirmados, así como el despliegue de efectivos policiales para garantizar la seguridad durante los tres días del evento, subrayan la importancia y el interés que despierta este congreso en el ámbito político boliviano.
El objetivo principal del congreso es la renovación de la directiva, elegida en 2017 y está la cabeza de Evo Morales. Sin embargo, el riesgo de una amonestación por parte del TSE y la posibilidad de perder la sigla del MAS en caso de no cumplir con los requisitos legales y estatutarios, añaden una capa de tensión y expectación a este acontecimiento político de gran relevancia para el país.


