LA PAZ, 18 nov (El Libre Observador) – Una tormenta política sacude las bases de la alianza de oposición Comunidad Ciudadana (CC) bajo la jefatura de Carlos Mesa, dejando al descubierto divisiones internas y acusaciones que han escalado a un duelo verbal. El término «adultocentristas» y las alegaciones de «dedazo» han detonado un escándalo entre dos facciones en CC, ahondando una crisis que resquebraja la unidad opositora en Bolivia.
La confrontación cobró fuerza el viernes cuando el diputado y operador de Mesa, Carlos Alarcón, atacó a sus colegas diputados, Marcelo Pedrazas y Miguel Roca, catalogándolos como «supuestos renovadores». En una respuesta rápida y áspera, Roca refutó las acusaciones, desafiando las afirmaciones de Alarcón y exponiendo la tensión latente dentro de la agrupación.

Pedrazas, quien acuño el término «adultocentrismo» -en clara alusión a los viejos políticos que pretenden concentrar el poder opositor- no se quedó al margen de la polémica, sosteniendo la disidencia con sus correligionarios mesistas y apuntando a prácticas que, según él, reflejan la misma lógica de la que intentan desligarse.
El enfrentamiento no quedó solo entre ellos, sumándose otros miembros como el diputado Alejandro Reyes, exponiendo la dificultad de consolidar un bloque opositor coherente. Las acusaciones de “traición del voto”, estrategias y lealtades cuestionadas resaltan la incapacidad actual de la oposición para alinearse en objetivos comunes.
Este enfrentamiento interno ocurre en medio de dos eventos que han agitado el panorama político boliviano: la elección de las directivas de las cámaras de Senadores y Diputados, donde figuras de la oposición fueron decisivas, y el rechazo del proyecto de Ley de Modificación del Presupuesto General del Estado 2023 en la Asamblea Legislativa.
La fractura en el opositor CC no es nueva, habiendo expulsado previamente a varios miembros de la alianza. La disidencia, liderada por Pedrazas y Roca, resalta una brecha interna evidente que, lejos de cerrarse, parece ampliarse y desafiar la cohesión necesaria en tiempos de tensiones políticas y estratégicas.
La polarización y las disputas internas han exacerbado la crisis en la oposición boliviana, poniendo en entredicho la capacidad de la alianza de conformar un frente sólido y coherente, debilitando así su papel crucial como contrapeso al oficialismo, que también atraviesa una crisis por la división en facciones “evistas” seguidores del expresidente Evo Morales los “arcistas” que apoyan al presidente Luis Arce.

