COCHABAMBA, 15 nov (El Libre Observador) — El expresidente y líder histórico del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, lanzó un desafío directo a las instituciones del país al declarar como «nulo» el fallo constitucional que lo aparta del liderazgo del partido oficialista.
«Evo sigue siendo presidente del MAS», sentenció Morales en una entrevista radial, dejando claro que no dará un paso atrás en sus aspiraciones políticas.
La sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), que validó la elección de Grover García como presidente del MAS en un congreso afín al presidente Luis Arce, ha avivado las tensiones entre las facciones internas del partido. Morales, sin embargo, se aferra a su liderazgo y asegura que el fallo judicial no tiene legitimidad.
El conflicto dentro del MAS tiene raíces profundas, pero alcanzó su punto de ebullición tras la realización de dos congresos paralelos en 2023. Mientras que el bloque afín a Arce consolidó su base en El Alto, el congreso liderado por Morales en Lauca Ñ lo reeligió como líder y proclamó su candidatura para las elecciones presidenciales de 2025. Sin embargo, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) declaró improcedente esta convocatoria por irregularidades.
El fallo del TCP, respaldando el congreso de El Alto, consolidó la ruptura. Morales, desde su bastión en el Trópico de Cochabamba, ha acusado a Arce de utilizar a los magistrados Gonzalo Hurtado y René Espada para «gobernar sin necesitar de ningún órgano del Estado».

RESISTENCIA Y UNIDAD
En su mensaje, Morales convocó a una reunión de dirigentes y sectores sociales el próximo 22 de noviembre. «Vamos a definir nuestro futuro, nuestra lucha y nuestra resistencia», anunció. Aunque admitió preocupación entre sus seguidores, hizo un llamado a la unidad y la paciencia frente a lo que considera una embestida judicial orquestada desde el Ejecutivo.
La declaración de Morales también refuerza su intención de postularse en 2025, una posibilidad cada vez más complicada tras la reciente sentencia que limita a dos los mandatos presidenciales, continuos o discontinuos. Esta decisión afecta directamente sus aspiraciones y las de otros políticos de larga trayectoria en Bolivia.
La pugna entre Morales y Arce no solo fragmenta al MAS, sino que también redefine el panorama político boliviano. Mientras Morales insiste en su legitimidad como líder del partido, el bloque oficialista alineado con Arce busca consolidarse con un enfoque distinto y sin el protagonismo del expresidente.
Las divisiones internas y las disputas legales han sumido al MAS en una crisis que amenaza su hegemonía de cara a las elecciones de 2025. Por ahora, Morales apuesta por la movilización social y la narrativa de resistencia, pero el tiempo y las decisiones del TSE serán determinantes para definir el curso de su liderazgo y del partido que gobernó Bolivia durante más de una década.


