LA PAZ, 26 ago (El Libre Observador) — La invitación parecía, en principio, una más de las que reciben los analistas cuando un Gobierno necesita explicar, defender o simplemente poner en perspectiva sus decisiones. Pero, según el economista Hugo Marcelo Balderrama, la conversación tomó otro rumbo cuando desde el estatal Bolivia TV le plantearon cómo debía ser su intervención y le condicionaron hablar bien del Gobierno de Rodrigo Paz, pero sin “dar palo” y, en cambio, ofrecer a la audiencia “un mensaje de esperanza”.
Balderrama decidió hacer pública la conversación que tuvo por WhatApp y convirtió lo que podía haber quedado como una discrepancia privada en una acusación contra la línea editorial del canal estatal. En un mensaje difundido en sus redes sociales, sostuvo que Bolivia TV pretende utilizar a profesionales e intelectuales para mejorar la imagen del Ejecutivo.
“Entiendo perfectamente que tengan como principal labor limpiar la imagen del Gobierno, pero no pretendan que yo les ayude con tan innoble tarea”, escribió.
La frase condensa el malestar del economista y sitúa la discusión en un terreno que va más allá de una simple invitación televisiva como es el papel de los medios públicos y los límites entre información, opinión y propaganda gubernamental.

Según Balderrama, la condición que recibió fue explícita, “participar para hablar de la gestión de Paz, pero evitando las críticas”. “Me parece vergonzoso que busquen a profesionales e intelectuales para decirles que ‘hablen del Gobierno, pero no nos den palo, sino un mensaje de esperanza’”, afirmó.
El economista calificó esa práctica como una “bajeza” y acusó al canal estatal de intentar presentar ante la ciudadanía una versión favorable de una gestión que, en su opinión, atraviesa dificultades y está en crisis.
Su denuncia no estuvo acompañada en la publicación por una respuesta de Bolivia TV, por lo que la acusación sobre las condiciones de la invitación corresponde a la versión del analista. El episodio, sin embargo, abre una discusión recurrente en Bolivia sobre el uso de los medios gubernamentales y su relación con las administraciones de turno.
Balderrama fue más lejos y sostuvo que la búsqueda de voces externas para construir una narrativa favorable al Ejecutivo supone, en su opinión, un intento de “lavarse las manos” ante lo que considera una mala gestión.
“Vaya bajeza pretender mentir a la población solamente para lavarse las manos de su pésima gestión”, manifestó en sus redes.
El economista terminó su mensaje reivindicando su independencia frente al poder político. No dijo que su posición estuviera guiada por una determinada oposición partidaria, sino por un principio que presentó como superior a cualquier invitación televisiva: la verdad.
“Finalmente, a lo único que yo me debo es a la verdad, ella es la que guía mis pasos”, concluyó.
La controversia deja así una pregunta abierta sobre el papel que debe cumplir un canal financiado por el Estado: si su misión consiste en ofrecer una plataforma plural para el debate público o si, por el contrario, puede convertirse en un instrumento de comunicación favorable al Gobierno. Balderrama, al menos en esta ocasión, ha decidido no aceptar el papel que, según su relato, le ofrecieron.


