
LA PAZ, 27 oct (El Libre Observador) – El departamento de Santa Cruz se encuentra actualmente sumida en un profundo desgobierno que ha llevado a la Gobernación a convertirse en rehén de los intereses personales del actual gobernador, Fernando Camacho, y ha dejado al vicegobernador en un estado de aparente inacción, más semejante a un «adorno» que a un líder político activo.
Este desalentador panorama ha sido enfatizado por Vladimir Peña, exsecretario de Gobierno de la Gobernación de Santa Cruz y cercano colaborador del gobernador Rubén Costas. Peña, quien en el pasado ocupó una posición influyente en el gobierno departamental, no ha escatimado críticas a la actual administración.
La ausencia de Santa Cruz en el Consejo de Autonomías ha sido un claro indicativo de esta situación. Según Peña, este acto de autosabotaje refleja la disposición de Santa Cruz para marginarse de reuniones donde podría tener un rol relevante en la toma de decisiones. En lugar de ello, el departamento se ve obligado a acatar las directrices del Gobierno central, socavando su propia autonomía.
Peña ha instado a la Gobernación de Santa Cruz a actuar con mayor inteligencia y ha enfatizado la necesidad de no prolongar las luchas internas y la falta de delegación de responsabilidades bajo el liderazgo de Camacho. Según él, el gobernador no debe convertir a Santa Cruz en rehén de sus intereses personales y derechos individuales, y ha cuestionado la aparente falta de visión y liderazgo del vicegobernador, Mario Aguilera.
El exsecretario de Gobierno ha criticado a Aguilera por su falta de iniciativa y por ofrecer declaraciones sin autoridad, lo que ha llevado a catalogarlo como un «adorno». Peña ha expresado su preocupación por la falta de compromiso y la apatía de Aguilera en el desempeño de sus funciones como representante popular.
En este contexto, Peña incluso ha puesto en tela de juicio la justificación de que el vicegobernador cobre un salario, dado que, según él, su incapacidad para tomar decisiones y liderar lo convierte en una figura superflua en la administración gubernamental de Santa Cruz.
Este desgobierno y la confrontación pública entre antiguos aliados, Rubén Costas y Luis Fernando Camacho, han dejado a Santa Cruz en una posición más dividida y débil que nunca. La Gobernación, según Peña, está atravesando por uno de los momentos más críticos de su historia, y la incertidumbre sobre su liderazgo y su capacidad para tomar decisiones efectivas se ha convertido en un tema central en la política departamental.

—

