LA PAZ, 20 nov (El Libre Observador) – En el reciente episodio político, el vocero Presidencial Jorge Richter y el diputado “evista” Héctor Arce se han enfrascado en un desafío que ha dejado a la opinión pública expectante. Un duelo de honor en la justicia ordinaria y renuncia al cargo público para el perdedor.
El campo de batalla es un juicio, uno que decidirá no solo el destino de estos dos actores políticos, sino que sacudirá los cimientos de la confianza pública. Richter, desafiado por las acusaciones de favorecer a su hija mediante contratos de publicidad estatal, propone un duelo inusual en la arena judicial: “el que pierda, abandona su cargo”.
El trasfondo de esta disputa se remonta a la denuncia del diputado Arce, quien señaló contratos lucrativos hacia el canal donde la hija de Richter tiene su programa. En respuesta, Richter lanzó un reto público: si Arce tiene razón, el vocero renunciará; si es falso, el diputado deberá despojarse de su cargo.

Con argumentos afilados como espadas, Richter enfatizó que busca una victoria moral, no sanciones penales, pero demanda la verdad a través de la justicia. Esta contienda, más que una disputa personal, se ha tornado en un combate por la integridad y la honra.
El vocero no escatimó en señalar que la acusación es parte de una campaña en su contra, insinuando influencia externa en las acciones de Arce.
Además, denunció una serie de actitudes machistas y apuntó a la necesidad de poner un alto a la violencia contra las mujeres, aunque sin dejar de hacer un señalamiento sobre la complacencia hacia conductas pasadas de otros actores políticos.
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