LA PAZ, 5 dic (El Libre Observador) – En una medida que busca priorizar la seguridad alimentaria del país, el Gobierno boliviano anunció este jueves la suspensión temporal de las exportaciones de aceite comestible.
La decisión fue comunicada por el ministro de Desarrollo Productivo y Economía Plural, Néstor Huanca, tras reuniones con industrias oleaginosas, distribuidores mayoristas y consumidores.
“Se ha determinado suspender las exportaciones hasta que se normalice el abastecimiento en el mercado interno a precios justos para los bolivianos”, afirmó Huanca. Según el Gobierno, aunque las industrias garantizan una producción suficiente, se han detectado irregularidades en la distribución que afectan el suministro interno.
El Viceministerio de Defensa del Consumidor identificó a más de 2.000 mayoristas como responsables de adquirir grandes volúmenes de aceite, entre ellos un caso emblemático: un comprador que adquirió 54 toneladas. “Debe justificarse el destino de estos productos; de lo contrario, se procesará por agio, especulación o contrabando”, advirtió el viceministro Jorge Silva.

El contrabando hacia Perú ha sido señalado como un factor clave detrás de las distorsiones en el mercado. Mientras que el litro de aceite a granel se adquiere en Bs 9 desde las industrias, en mercados de La Paz se vende hasta en Bs 20, una diferencia que refleja prácticas especulativas.
OPERATIVOS DE CONTROL
El Gobierno ha iniciado operativos para supervisar precios y distribución en mercados de La Paz, donde el desabastecimiento es más evidente. No obstante, en Santa Cruz, la situación se mantiene estable. Según Silva, algunos mayoristas restringen las cantidades de aceite entregadas, justificándose con una supuesta escasez que el propio sector industrial ha desmentido.
La suspensión de exportaciones representa un movimiento estratégico para frenar la fuga de productos esenciales y equilibrar el mercado interno. Sin embargo, plantea interrogantes sobre las repercusiones económicas para las industrias exportadoras, particularmente en un contexto en el que Bolivia busca consolidar su posición en mercados externos.
El Gobierno prometió realizar investigaciones exhaustivas para identificar prácticas ilícitas en la cadena de distribución y regularizar el suministro en los próximos días. «Estamos comprometidos con la economía de nuestras familias y con garantizar que el aceite llegue a las mesas bolivianas a precios accesibles», concluyó Huanca.


