LA PAZ, 14 feb (El Libre Observador) — El eco de sus palabras aún retumbaba en las redes cuando la justicia habló. Rubén Blanco, el tiktoker alteño que desató indignación por sus comentarios despectivos sobre la danza potosina los “mineritos”, fue enviado a prisión preventiva por dos meses en el penal de San Pedro en la ciudad de La Paz.
Su abogado, Jhonny Casas, confirmó la decisión tras la audiencia de medidas cautelares celebrada en la urbe de El Alto.
“El lunes 10 de febrero fue cautelado en la ciudad de El Alto. Mi cliente ya no me contesta, seguro ya debe estar depositado en la cárcel de San Pedro, y tendrá que estar por dos meses tal como dictó el juez”, declaró Casas ante los medios.

EL ESCÁNDALO QUE LO LLEVÓ A PRISIÓN
Blanco no midió el peso de sus palabras cuando, en sus redes sociales, calificó la emblemática danza de los “mineritos” como «sucia y mugrosa».
No solo eso, sino que, al enterarse de la denuncia presentada por la Gobernación de Potosí, dobló la apuesta y se burló de las autoridades, llamando campesinos a quienes lo cuestionaban.
Las reacciones no tardaron en llegar. Indignación, repudio y llamados a la justicia inundaron las redes sociales. Finalmente, las demandas contra Blanco prosperaron y se abrieron dos procesos judiciales en su contra por incitación al racismo.
En Potosí, un juez determinó medidas menos drásticas: arraigo, fianza juratoria y presentaciones periódicas ante la Fiscalía en El Alto. Sin embargo, en el segundo proceso, el juez consideró que existía riesgo de fuga y ordenó su detención preventiva.

RETRACTACIÓN TARDÍA
Cuando la presión social alcanzó su punto máximo y la denuncia ya pesaba sobre sus hombros, Blanco intentó enmendar su error. En un video, pidió disculpas y se retractó de sus palabras. Pero para muchos, ya era demasiado tarde.
La danza de los “mineritos”, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de Bolivia en septiembre de 2022, es una expresión de lucha y resistencia que nació en 1942 en el pueblo de Ocurí, Potosí, y se expandió a diversas regiones del país.
Lo que comenzó como una mofa despectiva en las redes sociales, terminó por llevar a Blanco desde su refugio de grabación para el TikTok a una celda a convivir con presos que purgan sus penas por diferentes delitos, lugar donde ahora deberá enfrentar las consecuencias de sus palabras.

