LA PAZ, 4 abr (El Libre Observador) — La búsqueda de un candidato único para las elecciones presidenciales por parte de la oposición boliviana se ve empañada por una serie de tensiones y disputas internas, centradas en la realización y difusión de encuestas no autorizadas por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) que ponen al borde del fracaso a este proceso.
En medio de un escenario político marcado por la incertidumbre y las reglamentaciones estrictas del TSE, la unidad entre los líderes opositores parece más frágil que nunca.
El vocal del TSE, Tahuichi Tahuichi Quispe, dejó claro que, si bien las encuestas internas son permitidas para fines de consulta dentro de los partidos políticos, su divulgación pública sin autorización puede conllevar severas sanciones legales, como la inhabilitación, tal cual sucedió en anteriores oportunidades.

Esta advertencia surge después de que el expresidente Jorge Tuto Quiroga se desvinculara de las encuestas propuestas por el bloque de unidad opositora, argumentando riesgos de inhabilitación si las mismas se filtraban a los medios.
El bloque de unidad, conformado por precandidatos y figuras como el empresario Samuel Doria Medina, la economista Amparo Ballivián, el expresidente Jorge Tuto Quiroga y otros prominentes líderes, había acordado llevar a cabo encuestas para determinar un candidato único.
Sin embargo, las diferencias sobre la legalidad y el impacto político de estas consultas han fracturado temporalmente la alianza, con acusaciones mutuas de falta de transparencia y división interna.
El proceso electoral, marcado por la reciente convocatoria del TSE para los comicios del 17 de agosto, subraya la necesidad de que las encuestas sean conducidas por empresas registradas y bajo supervisión rigurosa.

Cualquier desviación de estos parámetros podría no solo comprometer la legitimidad del candidato seleccionado, sino también afectar la viabilidad misma de los partidos opositores frente al desafío del oficialismo encabezado por el Movimiento al Socialismo (MAS).
En respuesta a las tensiones, figuras como los expresidentes Carlos Mesa y Jeanine Añez han llamado a la unidad y a la priorización de los intereses nacionales sobre las disputas personales, destacando la urgencia de fortalecer la cohesión interna frente a un adversario político consolidado.
Este episodio pone de relieve los dilemas cruciales que enfrenta la oposición boliviana en su intento por presentar una alternativa unificada y competitiva al gobierno en el poder, reflejando una dinámica compleja y cambiante que podría definir el panorama político del país en los meses venideros.


