LA PAZ, 14 may (El Libre Observador) — El Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) de Bolivia cerró este miércoles uno de los capítulos más controvertidos de la historia democrática del país al declarar inconstitucional la reelección indefinida para cargos electivos, incluido el de presidente y vicepresidente, cinco días del plazo final para la inscripción de candidaturas y a tres meses de las elecciones generales de agosto.
El fallo ratifica que las autoridades electas solo pueden ejercer un máximo de dos mandatos, ya sean consecutivos o no, lo que inhabilita legalmente al expresidente Evo Morales (2006–2019), quien había manifestado su intención de postularse nuevamente. Además, esta situación abre el paso a la candidatura única del joven presidente del Senado, Andrónico Rodríguez.
La sentencia, de carácter vinculante, reafirma además la Sentencia Constitucional 1010/2023, y anula de manera definitiva el polémico fallo de 2017 que habilitó la reelección ilimitada bajo el argumento de que impedirla vulneraba derechos políticos.
La decisión fue motivada por una acción de inconstitucionalidad abstracta presentada por Leonardo Fabián Ayala y José Carlos Gutiérrez, legisladores del partido opositor Creemos. Ambos invocaron la Opinión Consultiva OC-28/21 de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en 2021 estableció que la reelección indefinida no constituye un derecho humano protegido por tratados internacionales.
El nuevo dictamen interpreta el artículo 168 de la Constitución Política del Estado (CPE), aprobado en 2009, que limita el mandato presidencial a dos periodos consecutivos. Aunque esa norma fue reinterpretada en 2017 por el propio TCP, ahora queda invalidada, reconfigurando las reglas del juego político en Bolivia.

GOLPE LEGAL A LAS ASPIRACIONES DE MORALES
La sentencia representa un golpe directo a la estrategia electoral de Evo Morales, cuya habilitación estaba siendo tramitada ante el Tribunal Supremo Electoral. Morales, que gobernó Bolivia durante 14 años, ha sido una figura central en la política nacional desde la fundación del Movimiento al Socialismo (MAS), pero su regreso al poder quedó ahora legalmente bloqueado.
La polémica sobre la reelección comenzó en 2016, cuando Morales impulsó un referéndum para modificar el artículo 168 de la CPE. El resultado fue adverso: el 51,3% de los votantes rechazó la reforma. Sin embargo, en 2017 el TCP falló a favor de la reelección indefinida, basándose en el Pacto de San José. Esa interpretación, ahora revertida, fue severamente criticada dentro y fuera del país.
En 2021, la Corte IDH zanjó la disputa jurídica regional con una opinión consultiva que reforzaba el principio de alternancia democrática como garantía institucional y como límite legítimo al ejercicio del poder.
GIRO INSTITUCIONAL Y REDEFINICIÓN DEL OFICIALISMO
El fallo del TCP no solo tiene consecuencias jurídicas: llega en un momento de alta tensión interna en el MAS, el partido fundado por Morales. Apenas 24 horas antes, el presidente Luis Arce anunció que no buscará la reelección, dejando al partido oficialista sin sus dos principales figuras de cara a las elecciones del 17 de agosto.
En un discurso de tono ideológico, Arce llamó a la construcción de una candidatura única de izquierda para frenar lo que describió como “un retorno fascistoide que pretende destruir el Estado Plurinacional”.
También pidió a Morales que decline su postulación y permita el surgimiento de nuevos liderazgos. “Debemos pensar en el futuro, no en el pasado”, dijo.
Morales respondió a Arce desde sus redes sociales con tono desafiante: “Solo el pueblo puede pedirme que decline la candidatura. No tenemos ambiciones personales. Vamos a obedecer el mandato del pueblo para salvar, otra vez, Bolivia. Nunca renunciaremos a nuestra conciencia revolucionaria. Con la fuerza del pueblo seguimos de pie”, escribió ante de conocerse el fallo constitucional que ratificaba el veto a la reelección indefinida.
El exmandatario ha convocado una marcha nacional para este viernes, en un intento de reafirmar su liderazgo y su capacidad de movilización en sectores rurales, donde aún conserva influencia. No obstante, su figura genera cada vez más divisiones dentro del MAS.

¿RENOVACIÓN O FRACTURA EN EL OFICIALISMO?
Mientras Morales mantiene su desafío, líderes emergentes como el joven presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, salidos de las bases cocaleras del Chapare y del MAS, impulsan una renovación del bloque popular desde las bases. “Hay que reconstruir desde abajo, con las organizaciones sociales y sin las cúpulas que perdieron contacto con las bases”, afirmó este miércoles como respuesta a la convocatoria de unidad del presidente Arce.
Su llamado a una “unidad verdadera y transparente” resuena en sindicatos, juventudes y plataformas progresistas que buscan superar la polarización interna entre “evistas” y “arcistas”.
La sentencia del TCP también afecta a otras autoridades que ya cumplieron dos mandatos, como legisladores o magistrados, reforzando el principio de renovación política obligatoria.
Con Arce fuera de competencia y Morales inhabilitado legalmente, el MAS enfrenta un escenario inédito: definir en menos de una semana un nuevo candidato o candidata. El plazo oficial para el registro ante el Tribunal Supremo Electoral vence el 19 de mayo.


