LA PAZ, 29 abr (El Libre Observador) — En medio de crecientes tensiones preelectorales, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia lanzó una alerta este martes que ha encendido las alarmas entre los migrantes bolivianos: el voto en el exterior, un derecho consagrado por ley, se encuentra en serio riesgo por la falta de recursos financieros.
La advertencia vino acompañada de una acusación directa: la Asamblea Legislativa Plurinacional es la responsable del bloqueo operativo, al haber rechazado dos veces un crédito internacional que, según el órgano electoral, era crucial para garantizar el empadronamiento y la votación en el extranjero.
“Queremos deslindar responsabilidades. El TSE hizo la planificación técnica en los plazos debidos, pero el Legislativo negó el financiamiento”, declaró Oscar Hassenteufel, vicepresidente del TSE, en una conferencia de prensa que marcó un quiebre en la estrategia institucional del organismo, hasta ahora cauteloso en sus críticas al poder político.
El epicentro del problema es la falta de divisas. El TSE había solicitado 7 millones de dólares, parte de un crédito de cooperación japonesa por 100 millones, para implementar el padrón en el extranjero.

La negativa parlamentaria, de acuerdo con Hassenteufel, ha dejado al tribunal sin un solo dólar para estas tareas, comprometiendo seriamente la participación de miles de bolivianos que viven fuera del país.
Desde hace días, migrantes en Argentina, España y Brasil reportan la ausencia de brigadas empadronadoras, con oficinas consulares saturadas y plazos que vencen sin que el trámite sea posible. La impotencia ha empezado a calar entre las comunidades que, en elecciones anteriores, jugaron un papel relevante en el resultado final, especialmente en zonas con alta concentración de votantes.
En su declaración, Hassenteufel enfatizó que el empadronamiento solo se está realizando en algunas ciudades con alta densidad de población boliviana, como Buenos Aires, São Paulo, Madrid o Washington.
Aun así, aseguró que la votación se mantendrá en todas las ciudades donde existen consulados, aunque sin precisar cómo se garantizará la logística electoral si persiste la falta de fondos.
El trasfondo político es evidente. El rechazo del crédito japonés, promovido principalmente por sectores de oposición y algunas fracciones internas del oficialismo, se ha convertido en un punto ciego en la coordinación interinstitucional. El pasado 17 de abril, tras el segundo rechazo, el Ejecutivo intentó calmar los ánimos asegurando que el dinero estaba garantizado por otras vías. Pero el TSE afirma no haber recibido aún ni un centavo.
La polémica amenaza con escalar a medida que se acercan las elecciones generales de 2025. El voto en el exterior ha sido históricamente una conquista simbólica de la ciudadanía migrante boliviana, muchas veces relegada del debate nacional. Ahora, esa conquista parece pendiendo de un hilo financiero y político.


