SANTA CRUZ, 2 mar (El Libre Observador) — El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, decidió este lunes poner el mes de marzo bajo el signo de la política exterior. En una región atravesada por tensiones ideológicas, disputas comerciales y reacomodos estratégicos, el mandatario anunció una gira que lo llevará a Estados Unidos, Chile y Brasil, además de recibir en La Paz al monarca español.
El Gobierno presenta la agenda como un intento deliberado de sacar a Bolivia de cualquier sombra de aislamiento diplomático.
El anuncio se produjo tras una reunión de gabinete en Santa Cruz de la Sierra, donde Paz condensó su hoja de ruta bajo una consigna ambiciosa: “Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia”. Más que un eslogan, la frase resume una apuesta política que busca reposicionar al país en el tablero regional con un discurso de apertura económica y pragmatismo diplomático.
La primera parada será el 7 de marzo en Miami, donde el presidente boliviano participará en un encuentro convocado por Donald Trump junto a otros líderes y cancilleres de la región. Seguridad regional, lucha contra el crimen organizado, comercio e inversiones figuran en la agenda. “Vamos con una posición de apertura para que los bolivianos tengan mejores perspectivas desde la economía”, subrayó Paz, consciente de que la señal a los mercados es tan relevante como el gesto político.
El calendario incluye además un episodio cargado de simbolismo personal y diplomático: la visita a Bolivia del Felipe VI, prevista para el 12 de marzo. Paz habló de un encuentro “rápido, pero de Estado a Estado”, destinado a relanzar la relación con el Reino de España.

El momento conecta con su biografía, pues el presidente nació en España durante el exilio político de sus padres a finales de los años sesenta, cuando Bolivia atravesaba ciclos de dictaduras militares. Esa historia personal reaparece ahora convertida en capital diplomático.
La gira continuará en Chile, donde Paz asistirá a la toma de posesión de José Antonio Kast. Más allá del gesto protocolar, el Gobierno anticipa reuniones bilaterales orientadas a reforzar la integración comercial y la proyección hacia el Pacífico. Paz definió a Chile y a Perú como países “estratégicos” para el desarrollo de nuevos corredores logísticos, una vieja aspiración boliviana que vuelve a escena con tono económico antes que reivindicativo.
El cierre del periplo será en Brasil, con una reunión prevista entre el 13 y el 19 de marzo con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El viaje incluirá a representantes empresariales, especialmente de Santa Cruz, con la mira puesta en proyectos de carreteras, hidrovías y logística regional.
Según Paz, Lula ha mostrado interés en estrechar vínculos directos con el empresariado cruceño, una señal de pragmatismo en una relación históricamente marcada por afinidades políticas.
Con esta agenda, el presidente boliviano ensaya una diplomacia de reapertura que combina gestos simbólicos, relaciones personales y objetivos económicos concretos.

