LA PAZ, 1 may (El Libre Observador) — En el Día Internacional del Trabajo, el presidente de Bolivia, Luis Arce, y el máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi, sellaron este jueves un acuerdo político que busca proyectar a los sindicatos desde las calles hacia el corazón del poder legislativo.
Ambos anunciaron, desde Tarija, su intención de conformar un “bloque obrero” con representación propia en la Asamblea Legislativa tras las elecciones generales del próximo 17 de agosto.
La declaración se produjo en el acto central del 1 de mayo, tras una multitudinaria marcha por la ciudad sureña de Tarija, donde confluyeron trabajadores, organizaciones sociales y representantes del denominado Pacto de Unidad.
En el evento, cargado de simbolismo y consignas sindicales, el oficialismo mostró un sólido frente común con la clase trabajadora, reafirmando su alianza política con miras a la próxima contienda electoral.
“El país necesita una Asamblea que trabaje para los obreros, que legisle por y para el pueblo trabajador”, expresó Arce, quien en las últimas semanas ha sido proclamado como candidato presidencial por distintas organizaciones vinculadas al Movimiento Al Socialismo (MAS).
Acompañado de banderas y cánticos obreros, el mandatario enfatizó que el camino hacia una “transformación verdadera” pasa por una renovación del Legislativo con representación sindical directa.
Por su parte, Huarachi convocó a los trabajadores afiliados a la COB y a las bases del Pacto de Unidad a mantener una unidad “monolítica y granítica” para conquistar espacios de poder.

“De aquí en adelante, la COB va a jugar ese rol político. Nuestro objetivo es tener un bloque obrero dentro de la Asamblea Legislativa Plurinacional”, afirmó el dirigente, quien respaldó la continuidad de Arce en el poder hasta 2030.
El anuncio se dio horas después de la promulgación del decreto que establece el incremento del 10% al salario mínimo nacional y del 5% al haber básico en sectores estratégicos, una medida celebrada por la COB, pero fuertemente cuestionada por el empresariado.
Con este telón de fondo, el bloque sindical apuesta a una representación institucional que destrabe proyectos estancados en el Congreso y contrarreste lo que considera una agenda opositora “neoliberal y regresiva”.
Tanto Arce como Huarachi advirtieron sobre el riesgo de “retrocesos sociales” si la derecha toma control del Parlamento, por lo que llamaron a consolidar una bancada obrera que acompañe al Ejecutivo y garantice continuidad al proyecto político del MAS. La estrategia abre una nueva fase en la relación entre el gobierno y el sindicalismo: una apuesta por el poder legislativo como espacio de disputa directa.


