LA PAZ, 13 may (El Libre Observador) — En medio del creciente quiebre interno del Movimiento al Socialismo (MAS), el epicentro cocalero del Chapare ha dejado de ser un refugio seguro para todos. Los familiares directos del senador y precandidato presidencial Andrónico Rodríguez —padres, hermanos y otros allegados— abandonaron en silencio sus hogares en esta región del trópico cochabambino, tradicional bastión de Evo Morales, por temor a represalias violentas del sector evista.
El éxodo discreto, confirmado por dos fuentes al medio Brújula Digital, se ha iniciado hace semanas, en paralelo al endurecimiento de la disputa entre las alas enfrentadas del MAS.
Según una de las personas consultadas, la decisión fue tomada como medida preventiva, ante el hostigamiento cada vez más notorio de grupos que siguen bajo el férreo control de Morales y que rechazan abiertamente la postulación de Rodríguez a la presidencia.
“Andrónico sabía que venía algo grande. Empezó a mover a su familia poco a poco, desde Sacaba y otras localidades del Chapare”, reveló la fuente próxima al entorno del dirigente.
La operación de retiro, realizada sin divulgación, habría sido planificada desde hace meses, lo que, a juicio de esta persona, “demuestra que Rodríguez ya proyectaba su candidatura presidencial mucho antes de anunciarla”.

La tensión en el Chapare no es nueva, pero en los últimos meses se ha intensificado de forma palpable. Sectores afines a Morales —que aún lidera las seis federaciones de cocaleros de la zona— han tenido históricamente mecanismos de control que no excluyen el uso de la fuerza.
Golpizas, amenazas, expulsiones e incluso intentos de quema de viviendas han sido parte del repertorio de castigo contra disidentes, según recuerdan fuentes sindicales y activistas de derechos humanos.
Hasta hace poco, Andrónico Rodríguez era visto como el delfín natural de Morales, un joven emergente del sindicalismo cocalero que había ascendido bajo el ala del expresidente.
Hoy, sin embargo, su discurso ha virado hacia una posición crítica. Rodríguez ha evitado confrontaciones directas, pero su distanciamiento con la estrategia de confrontación de Morales ha sido interpretado como una ruptura progresiva. Su candidatura, ahora en marcha, ha encendido las alarmas del evismo, que ve en él una amenaza a su hegemonía política en el trópico.
LA SOMBRA DEL CONTROL TERRITORIAL
El control político del Chapare por parte de Evo Morales y su círculo se mantiene desde hace más de tres décadas, sustentado en estructuras sindicales verticales que actúan como brazos operativos y disciplinarios. En ese contexto, cualquier intento de ruptura es percibido como traición.

El retiro de la familia de Rodríguez parece confirmar que el terreno ya no es neutral ni seguro. “Se han cerrado puertas, hay bloqueos no solo físicos, sino simbólicos. Y en el Chapare eso es serio”, señaló otra fuente que conoce de cerca la dinámica interna de las federaciones.
En paralelo, los movimientos de Rodríguez en el tablero electoral generan especulación. Aunque no ha formalizado su candidatura dentro de un partido político, analistas sugieren que podría ser acogido por el Movimiento Tercer Sistema (MTS), liderado por el exgobernador paceño Félix Patzi.
Esta posible alianza le permitiría sortear la estructura del MAS, sin renunciar a su base sindical.
Mientras tanto, Evo Morales, inhabilitado por el Tribunal Constitucional para postularse nuevamente, sigue sin anunciar con qué sigla buscará mantenerse en carrera. Se espera que el Tribunal Supremo Electoral ratifique su inhabilitación en los próximos meses, al revisar la lista de candidaturas rumbo a las elecciones generales de agosto de 2026.
La salida de los familiares de Rodríguez del Chapare no es solo una medida de seguridad. Es también el síntoma más visible de una fractura profunda dentro del bloque político más influyente de Bolivia en las últimas dos décadas. Y es, tal vez, el preludio de una campaña electoral en la que los antiguos aliados podrían enfrentarse en un duelo de legitimidades, narrativas y territorio.

