LA PAZ, 21 jul (El Libre Observador) — En un país que lleva años debatiéndose entre la promesa de industrializar su litio y la sombra de repetir los viejos ciclos de entrega de sus riquezas naturales, una denuncia electoral encendió nuevamente el debate. Manfred Reyes Villa, candidato presidencial por Súmate, acusó al empresario boliviano Marcelo Claure de presionarlo para abandonar la contienda electoral y sumarse al proyecto de Samuel Doria Medina, de la alianza Unidad, con el objetivo de “limpiar el camino” para que multinacionales accedan al litio del Salar de Uyuni, uno de los mayores yacimientos del mundo.
“Marcelo me llamó, antes de anunciar su apoyo a Samuel, y me dijo: ‘Por qué no le apoyamos y tú te vienes como embajador a Estados Unidos, serás mi socio en el litio’”, denunció Reyes Villa en el programa Fama Poder y Ganas.
Según el candidato, presentó capturas de mensajes y una llamada de seis minutos como prueba de su versión, en un contexto en el que la política boliviana se ha vuelto un tablero de negociaciones cruzadas entre candidatos y poder económico.
Las acusaciones, que estallan a menos de un mes de las elecciones generales del 17 de agosto, ponen bajo la lupa el rol de Claure, uno de los empresarios bolivianos más influyentes, con inversiones globales en telecomunicaciones, deporte y energía.

Claure ya había oficializado su respaldo a Doria Medina tras señalar que la oposición debía unirse para evitar un nuevo gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS). Sin embargo, las revelaciones de Reyes Villa y las sospechas sobre reuniones con Marcos Bulgheroni, magnate energético argentino y socio de Claure, alimentan las acusaciones de un pacto empresarial por el litio.
Analistas locales advierten que, de confirmarse estos intereses, Bolivia podría enfrentar una reedición de las privatizaciones de los años 90 y principios de 2000, cuando recursos estratégicos como el gas y el agua terminaron en manos extranjeras. “El apoyo de Claure a Doria Medina es la antesala de un nuevo ciclo de saqueo, disfrazado de modernidad y libre empresa”, advirtió el economista Martín Moreira, editor del portal Encuentro Económico.

Desde el oficialismo, la diputada del MAS Deisy Choque acusó directamente a la alianza opositora de “entreguista” y de “negociar a espaldas del pueblo” la gestión del litio, mientras que Manuel Morales, exdirigente del Comité Nacional de Defensa de la Democracia (Conade), alertó que esta alianza “podría costarle votos a Doria Medina por la desconfianza que despierta Claure”.
Incluso el candidato Jhonny Fernández criticó lo que calificó como un “acto prebendal para regalar el litio a intereses transnacionales”. Criticó los acuerdos secretos y presiones para favorecer a Doria Medina.
El episodio subraya el peso geopolítico del litio boliviano —clave para la industria de baterías y transición energética global— en una campaña marcada por el enfrentamiento interno del MAS (Luis Arce y Evo Morales), una economía en tensión por la escasez de dólares y la presión inflacionaria, y una oposición que, lejos de unirse, se desgasta entre alianzas cuestionadas y acusaciones de intereses extranjeros.
Para millones de bolivianos, especialmente en Potosí, región históricamente marcada por la explotación de sus recursos, el escándalo no es solo electoral: reaviva el temor a que el “oro blanco” repita la historia del estaño, el gas y el agua, dejando promesas incumplidas de desarrollo mientras la riqueza sale del país.


