LA PAZ, 25 jun (El Libre Observador) – En una declaración que ha encendido la escena política boliviana, el comandante del Ejército, general Juan José Zúñiga, aseguró que Evo Morales no puede volver a ser presidente y advirtió que las Fuerzas Armadas harán cumplir la Constitución, incluso deteniéndolo si es necesario.
La entrevista en el programa “No Mentirás” dejó a muchos sorprendidos y marcó un punto álgido en las tensiones políticas del país.
“Ese señor no puede volver a ser presidente de este país”, afirmó Zúñiga con una firmeza que no dejó lugar a dudas sobre sus intenciones.
Recordó que Morales ya había servido dos mandatos y que el Ejército, como el “brazo armado del pueblo”, tiene la misión de hacer respetar y cumplir la Constitución Política del Estado. El general insistió en que utilizarán todas las herramientas legales a su disposición para asegurar que la Carta Magna se mantenga inviolable.

La entrevista, cargada de tensión y dramatismo, alcanzó su punto culminante cuando Zúñiga fue consultado sobre la posibilidad de detener a Morales. “Si el caso amerita, yo creo que sí”, respondió sin titubeos, enviando una clara advertencia al exmandatario y a sus seguidores. Las palabras del comandante resonaron en todos los rincones de Bolivia, alimentando tanto la preocupación como el apoyo en diversos sectores de la sociedad.
Evo Morales, conocido por su retórica beligerante, no tardó en responder. En un comunicado, expresó su indignación y alarma ante las declaraciones del comandante del Ejército. “Nunca en la democracia se dieron este tipo de amenazas”, lamentó Morales.
Subrayó que estas declaraciones debían ser desautorizadas de inmediato por las máximas autoridades militares y civiles del país. Según Morales, el silencio o la inacción ante estas amenazas podrían ser interpretados como la antesala de un autogolpe.
“Nuestra democracia está cada vez en mayor peligro”, advirtió el exmandatario, quien ha sido una figura polarizadora en la política boliviana. Sus palabras, impregnadas de gravedad, buscan movilizar a sus seguidores y alertar a la comunidad internacional sobre lo que considera un intento de socavar el orden democrático del país.
Las declaraciones de Zúñiga y la respuesta de Morales han generado un ambiente de alta tensión en Bolivia. Los ciudadanos, atónitos ante esta confrontación, observan con preocupación cómo se desarrolla este enfrentamiento entre el poder militar y una de las figuras políticas más influyentes del país.


