LA PAZ, 11 ago (El Libre Observador) — La activista boliviana María Galindo, referente del colectivo feminista “Mujeres Creando”, advirtió este lunes que las actuales candidaturas a la Presidencia y la Vicepresidencia en Bolivia reflejan no solo un monopolio masculino, sino también una gerontocracia y expresiones de racismo estructural.
Sus declaraciones llegan pocos días después de que el Tribunal Constitucional Plurinacional determinara que, a partir de los próximos comicios, los binomios presidenciales deberán ser paritarios, integrados por un hombre y una mujer, o viceversa.
Para Galindo, la medida del alto tribunal supone un avance simbólico en la búsqueda de mayor equidad de género, pero no resuelve el fondo del problema. “Esta decisión podría verse como una salida interesante para quebrar el monopolio masculino sobre la política, pero en esta papeleta no solamente hay un monopolio masculino, sino también una privatización del derecho a hacer política y una gerontocracia”, señaló.

La activista subrayó que la representación política no puede reducirse a la fórmula “mujer igual a representación de las mujeres”, advirtiendo que las estructuras de poder siguen replicando exclusiones históricas. En ese sentido, cuestionó la presencia reiterada de figuras como Jorge “Tuto” Quiroga, Manfred Reyes Villa y Samuel Doria Medina, a quienes considera parte de una élite política que “debería haberse jubilado por respeto al recambio generacional”.
En su análisis, Galindo denunció que las listas electorales también exhiben prácticas de racismo y subalternización de liderazgos indígenas. Como ejemplo, citó el caso de la candidata Susana Bejarano, postulada como primera senadora titular por La Paz en la alianza opositora Alianza Popular, mientras que el intelectual indianista Carlos Macusaya figura solo como suplente. “Es un indianista muy reconocido, pero relegado a un rol secundario”, lamentó.
El pronunciamiento de Galindo coincide con un momento de creciente debate sobre la calidad de la representación política en Bolivia, en medio de unas elecciones marcadas por la polarización y la persistencia de liderazgos tradicionales. Para la activista, el país necesita un proceso profundo de renovación que vaya más allá de la inclusión de género formal y que aborde las desigualdades étnicas y generacionales.
En esa línea, planteó que, tras los comicios, el Tribunal Supremo Electoral convoque a un debate nacional sobre la reforma de la ley electoral y los mecanismos de participación. “Se trata de democratizar de verdad la política, no solo de cambiar la foto en la papeleta”, enfatizó.


