LA PAZ, 10 oct (EL Libre Observador) – Bolivia vive las últimas jornadas de una campaña inédita que desembocará el 19 de octubre en el primer balotaje presidencial de su historia democrática. Los candidatos Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y Jorge “Tuto” Quiroga, de la alianza Libre, iniciaron la noche del jueves sus cierres de campaña en Oruro, en medio de un clima político polarizado y de alta tensión.
El país sudamericano se encamina a elegir al presidente y vicepresidente que gobernarán hasta 2030, en un contexto económico frágil y de creciente confrontación digital. Según el analista político José Ugarte, el balotaje “se caracteriza por una polarización extrema”, en la que las redes sociales y la guerra sucia digital han desplazado a los mítines tradicionales. “La Inteligencia Artificial y las noticias falsas se han convertido en herramientas políticas sin límite ético”, advirtió.
En Oruro, el ambiente reflejaba la intensidad de la contienda. En el Monumento del Jacha, bastión simbólico de la ciudad andina, centenares de simpatizantes del PDC ondeaban banderas rojo, verde y blanco. El candidato a la Vicepresidencia, Edmand Lara, encabezó el acto y pidió a sus seguidores “confianza y serenidad” antes del debate del domingo, aunque Paz no estuvo presente.
A pocas cuadras, la alianza Libre convocó a miles de partidarios en la avenida Cívica, junto al Santuario del Socavón. En un ambiente festivo con música de bandas locales como Confusión, Euphoria y Diablos Rojos, Quiroga llamó a consolidar un “nuevo ciclo económico abierto al mundo”.
Ambas fuerzas confirmaron que sus cierres nacionales se realizarán el 15 de octubre, último día permitido antes del silencio electoral. El PDC cerrará en Tarija, tierra natal de Paz, y Libre lo hará en Santa Cruz, donde se espera una multitudinaria concentración. “Será una jornada de unidad y compromiso”, aseguró Ricardo Rada, diputado electo del PDC.

En paralelo, las bases de Libre realizan caravanas y “rotondazos” en varias ciudades, mientras evalúan repetir el cierre en el Cambódromo cruceño, después de que el Parque Urbano quedara pequeño en la primera vuelta, según el diputado Rafael López.
La campaña llega a su fin tras semanas de acusaciones cruzadas, denuncias de desinformación y una disputa que se libra tanto en las calles como en las redes. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha convocado para el domingo 12 un debate televisado sobre once ejes temáticos, entre ellos economía, justicia, salud, litio y energía.
La contienda enfrenta dos proyectos de país opuestos. Paz Pereira, de 57 años e hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, impulsa un discurso centrista y generacional, que aboga por un Estado moderno y por la inclusión urbana. Quiroga, de 65, exmandatario y veterano político, promueve un programa ultraliberal centrado en la inversión extranjera y la reducción del gasto público.
El vencedor del balotaje asumirá el 8 de noviembre y gobernará en medio de una economía en desaceleración, golpeada por la caída del precio del gas, la reducción de reservas internacionales y un déficit fiscal cercano al 10 % del PIB, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Más de 7,9 millones de bolivianos, incluidos 370.000 residentes en el exterior, están habilitados para votar en una jornada que marcará un antes y un después en la democracia boliviana.
“El balotaje consolida la legitimidad del voto ciudadano y fortalece las instituciones”, sostuvo el vocal del TSE, Antonio Condori, al destacar que por primera vez el resultado dependerá exclusivamente del electorado y no del Congreso, como ocurría antes del año 2000.
Con las campañas en su tramo final, Bolivia se prepara para una elección decisiva que pondrá a prueba su madurez política. Entre la ansiedad y la esperanza, el país se dispone a definir en segunda vuelta su rumbo económico y su futuro democrático.


