LA PAZ, 10 oct (El Libre Observador) — A nueve días de su primera segunda vuelta presidencial, Bolivia comienza a ajustar los engranajes de un operativo sin precedentes. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) dispuso seis prohibiciones que regirán en todo el territorio nacional antes y durante el balotaje del 19 de octubre, en un intento por garantizar una jornada sin sobresaltos en medio de una campaña crispada y una ciudadanía expectante.
Las medidas, que van desde la suspensión de la propaganda política hasta la restricción vehicular total, forman parte de un protocolo de seguridad y orden cívico que el organismo electoral considera “clave” para preservar la neutralidad del proceso. “El país debe vivir esta segunda vuelta con serenidad, respeto y disciplina democrática”, señaló el vocal del Tribunal Electoral Departamental de La Paz, Antonio Condori, al confirmar que las disposiciones ya fueron notificadas a las nueve instancias departamentales.
El operativo involucra a las fuerzas de seguridad y a los gobiernos locales. Entre las principales restricciones figuran la prohibición de propaganda electoral desde el 16 de octubre, el veto al consumo y venta de alcohol a partir del día 17, y la restricción vehicular absoluta durante la jornada de votación. Tampoco podrán realizarse actos públicos, reuniones o espectáculos, y estará penado el traslado irregular de votantes entre recintos electorales.
Aunque muchas de estas medidas ya son habituales en los comicios bolivianos, esta vez adquieren una dimensión especial: es la primera vez que el país acude a un balotaje presidencial, tras más de cuatro décadas de democracia ininterrumpida. En total, 7,9 millones de personas están habilitadas para votar, incluidos 370.000 bolivianos residentes en el exterior, repartidos en 22 países.

El TSE recordó que la segunda vuelta se activa cuando ninguna candidatura logra superar el 50 % de los votos, o el 40 % con una ventaja mínima de diez puntos sobre el segundo. En este caso, el duelo enfrentará al centrista Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y al liberal Jorge Quiroga, de la alianza Libre, quienes buscan suceder al actual gobierno y gobernar hasta 2030.
Paz Pereira, de 57 años e hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, ha apostado por un discurso de renovación generacional y gestión “eficiente, sin ideologías”. Quiroga, de 65, exmandatario y veterano político, defiende un modelo de apertura económica y privatización parcial del sector estatal. Ambos encarnan visiones opuestas de país y apelan a un electorado cansado de la polarización y la crisis económica.
El balotaje del 19 de octubre supondrá un cambio histórico respecto al pasado. Hasta el año 2000, cuando ningún candidato alcanzaba la mayoría absoluta, era el Congreso quien elegía al presidente, en votaciones marcadas por negociaciones y pactos partidarios. “La segunda vuelta devuelve al ciudadano el poder de decidir directamente, sin intermediarios políticos”, subrayó Condori.
Las normas aprobadas por el TSE buscan blindar la legitimidad del proceso y evitar cualquier incidente que pueda empañar la jornada. El consumo de alcohol estará prohibido hasta el mediodía del lunes 20, mientras que las fuerzas del orden podrán asumir el control de la seguridad pública si fuera necesario.
El ganador asumirá la Presidencia el 8 de noviembre, en un contexto económico complejo y con la tarea de reconstruir puentes en un país que se debate entre la renovación y el retorno de viejas élites.
En Bolivia, el voto ha dejado de ser un mero trámite. En esta segunda vuelta inédita, será el espejo donde se mire la madurez democrática de una nación que, pese a sus fracturas, sigue apostando por resolver en las urnas su destino.

