LA PAZ, 2 dic (El Libre Observador) — El Gobierno de Bolivia defendió este martes la continuidad estatal de Boliviana de Aviación (BOA), la aerolínea pública que atraviesa una de sus fases más críticas por fallas operativas, retrasos reiterados y una flota reducida a la mitad.
El mensaje, emitido por el gerente general Juan José Galvarro, buscó contener las dudas sobre un posible proceso de privatización y marcar un nuevo rumbo en medio del creciente malestar de los pasajeros.
El comunicado difundido por BOA detalla que solo 10 de sus 20 aeronaves están actualmente operativas, una cifra insuficiente para cubrir los itinerarios nacionales e internacionales de la línea.
Galvarro reconoció que el déficit de aviones genera demoras “inevitables” y compromete la continuidad del servicio, pero aseguró que la instrucción del Ejecutivo es inequívoca: “BOA no se privatiza”. Según dijo, el objetivo inmediato es estabilizar las operaciones y reconstruir la confianza de los usuarios.
La aerolínea estatal enfrenta una presión creciente por parte de la opinión pública, que en las últimas semanas ha criticado la abundancia de reprogramaciones, largas esperas y comunicaciones tardías. El gerente, que asumió hace pocos días, afirmó haber encontrado una situación operativa “más deteriorada de lo previsto”, aunque prometió una intervención técnica para modernizar sistemas, recuperar aviones y mejorar la puntualidad.
Mientras las críticas se acumulaban, el Ministerio de Obras Públicas había ordenado el 15 de noviembre una auditoría integral destinada a revelar el verdadero estado financiero, técnico y administrativo de BOA. La revisión continúa en marcha y se considera clave para definir las inversiones y reformas que permitirán sostener la empresa sin recurrir a capital privado.

BOA, creada en 2007 y convertida en la principal aerolínea del país, es un símbolo de la presencia estatal en sectores estratégicos. Su estabilidad operativa y reputación han fluctuado en los últimos años, pero mantiene cerca del 70 % del mercado doméstico y opera rutas internacionales hacia Sudamérica y España.
Su deterioro reciente genera preocupación en un país donde el transporte aéreo es esencial para conectar regiones alejadas y poblaciones sin alternativas rápidas de movilidad.
El Gobierno apuesta ahora por una estrategia de “rescate interno”, que combina ajustes administrativos, recuperación de aeronaves y una reorganización logística para restablecer la puntualidad. “Pronto las mejoras serán visibles”, aseguró Galvarro, en un intento por reencauzar la narrativa en un momento delicado para la empresa.
La promesa de que BOA seguirá siendo estatal llega en un contexto en el que varias aerolíneas públicas latinoamericanas han atravesado dificultades financieras o han sido reestructuradas. Bolivia, por ahora, se mantiene firme en preservar su compañía bandera, confiando en que un rediseño operativo permita, una vez más, mantenerla en vuelo.

