LA PAZ, 24 mar (El Libre Observador) — Las intensas lluvias que azotan desde las últimas horas a los departamentos de La Paz y Cochabamba han desencadenado un escenario de emergencia marcado por deslizamientos, derrumbes en carreteras, crecida de ríos e inundaciones urbanas, poniendo en tensión la infraestructura vial y la seguridad de miles de habitantes.
En la ciudad de La Paz, el impacto más visible se concentró en la zona sur, donde la lluvia, intensa y persistente, provocó el aumento súbito del caudal de ríos clave como el Choqueyapu, Orkojahuira, Irpavi, Achumani y Huayñajahuira. Videos difundidos por vecinos mostraron corrientes crecidas y turbulentas avanzando con fuerza por cauces que bordean áreas residenciales, en medio de advertencias de riesgo de desborde.
El sistema de alerta temprana del municipio activó sirenas, balizas y barreras de contención, especialmente en el río Huayñajahuira, donde se registraron ondas de mediana magnitud con tendencia ascendente. Las autoridades locales recomendaron evitar la circulación en zonas cercanas a los ríos y mantenerse alejados de las riberas ante posibles crecidas repentinas.
Según reportes técnicos, el fenómeno responde al ingreso sostenido de humedad que ha favorecido la formación de tormentas convectivas recurrentes, con episodios de lluvias moderadas a fuertes en intervalos cortos pero intensos. Este patrón ha generado descargas rápidas en las cuencas altas, medias y bajas, amplificando el caudal de los ríos urbanos.
La emergencia no se limita a la capital paceña. En el municipio de Mapiri, en la provincia Larecaja, las inundaciones anegaron calles y dejaron a pobladores aislados entre lodo y corrientes de agua, dificultando el tránsito peatonal y vehicular.

En tanto, en el tramo carretero Unduavi–Chulumani, a la altura de Tres Marías, un derrumbe bloqueó la vía y dejó vehículos varados, mientras maquinaria pesada trabajaba para restablecer el paso.
En Cochabamba, las lluvias también golpearon con fuerza desde la madrugada, provocando inundaciones en barrios enteros y el ingreso de agua a viviendas. En zonas del sur de la ciudad, el colapso de alcantarillas agravó la situación, con torrentes que emergieron desde bocas de tormenta y anegaron avenidas clave como la Panamericana.
Escenas similares se repitieron en distintos puntos urbanos, donde calles completamente cubiertas por agua obligaron a los vecinos a desplazarse descalzos o improvisar barreras para proteger sus hogares. La transitabilidad se vio severamente afectada, con vehículos detenidos y rutas parcialmente inhabilitadas.
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) dispuso el cierre temporal de la carretera nueva Cochabamba–Santa Cruz debido a derrumbes en sectores críticos como Siete Cuevas, Naranjitos y Cesarsama, donde incluso se reportaron vehículos atrapados por deslizamientos.
El cuadro se agrava por las previsiones meteorológicas. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) advirtió que las lluvias continuarán en gran parte del país, acompañadas de tormentas eléctricas y posible granizo, especialmente en regiones del norte paceño, los Yungas y el trópico cochabambino.
Las autoridades no descartan emitir alertas de mayor nivel ante el riesgo de nuevas crecidas de ríos y mayores afectaciones en zonas vulnerables.
En un país donde la geografía multiplica los efectos de los eventos climáticos, la persistencia de las lluvias mantiene en vilo a comunidades enteras que enfrentan, una vez más, la fragilidad de su entorno frente a la fuerza de la naturaleza.

