LA PAZ, 30 jun (El Libre Observador) — Dos días después de abandonar un régimen cambiario que permaneció prácticamente inalterado durante quince años, Bolivia comienza a medir las primeras consecuencias de una de las transformaciones económicas más profundas de las últimas décadas. Mientras el nuevo precio oficial del dólar se mueve lentamente, el mercado paralelo ha reaccionado con una velocidad muy distinta. Algunas casas de cambio llegaron a ofrecer la divisa estadounidense hasta en 13 bolivianos, una diferencia que llevó al Banco Central de Bolivia (BCB) a intervenir para contener lo que considera una desviación especulativa.
La respuesta llegó este martes con un mensaje dirigido tanto al mercado como a la ciudadanía al señalar las casas de cambio deberán respetar un margen máximo de 10 centavos de boliviano entre el precio de compra y el de venta del dólar, una regla que será vigilada por la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI), que anunció controles y eventuales sanciones para quienes incumplan la normativa.
El anuncio refleja el delicado equilibrio que intenta construir el Gobierno tras haber desmontado uno de los pilares de la política económica boliviana. Durante más de una década, el tipo de cambio fijo fue presentado como un símbolo de estabilidad. Sin embargo, la prolongada escasez de divisas, el deterioro de las reservas internacionales y la creciente presión sobre el mercado terminaron por hacer insostenible ese esquema.
Ahora el país ensaya una transición hacia un sistema de tipo de cambio flexible. El dólar comenzó a cotizar el lunes a 9,73 bolivianos y este martes ascendió levemente a 9,76. El Banco Central publicará cada noche la nueva referencia oficial, permitiendo que el precio responda diariamente al comportamiento del mercado.
Pero mientras la autoridad monetaria habla de una transición ordenada, la realidad ha mostrado un escenario más complejo. La incertidumbre generada por el cambio de régimen abrió espacio para que algunos operadores elevaran considerablemente el precio de la divisa, muy por encima del valor oficial.

«El ente que va a regular y controlar que las casas de cambio cumplan con el margen de 10 centavos es la ASFI», afirmó el presidente del Banco Central, David Espinoza, al anunciar que el organismo supervisor emitirá una circular obligando a todas las entidades cambiarias a respetar ese diferencial.
Con la cotización oficial vigente este martes, el precio de venta debería ubicarse alrededor de los 9,86 bolivianos por dólar. Cualquier monto significativamente superior podría convertirse en objeto de fiscalización.
Sin embargo, el Banco Central decidió no intervenir todavía sobre otro aspecto que genera incertidumbre: el límite de la flotación cambiaria. La autoridad monetaria admitió que, por ahora, no existe un techo para las variaciones del dólar y que el mercado determinará libremente el precio de la divisa durante esta primera etapa.
La decisión supone una apuesta por observar el comportamiento de la oferta y la demanda antes de introducir mecanismos de contención. Solo después de evaluar las fluctuaciones de las próximas semanas, explicó Espinoza, el Directorio del Banco Central definirá a partir de qué nivel será necesaria una intervención.
La estrategia busca transmitir confianza en el funcionamiento del mercado mientras el país deja atrás un sistema que el propio presidente del Banco Central calificó como una «ficción cambiaria». Según la autoridad, mantener artificialmente estable el valor del dólar durante tantos años terminó por desalentar la inversión, ampliar la economía informal y profundizar las distorsiones del mercado de divisas.
Pese a la incertidumbre que suele acompañar este tipo de cambios, el Banco Central sostiene que la transición comenzó sin sobresaltos. Espinoza aseguró que hogares, empresas y entidades financieras continuaron operando con normalidad durante los primeros días del nuevo régimen.
Las cifras presentadas por la institución buscan reforzar ese mensaje. En la primera jornada de aplicación del sistema se negociaron más de 17 millones de dólares mediante cerca de 20.000 operaciones en el sistema financiero, mientras el volumen total movilizado entre transferencias, pagos y otras transacciones superó los 100 millones de dólares.


