LA PAZ, 31 ago (El Libre Observador) — La renuncia del comandante de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, que el Gobierno presentó este lunes como el cierre natural de un ciclo, adquirió pocas horas después otra dimensión. El vicepresidente Edmand Lara apareció ante los periodistas con un audio y una acusación: según su versión, la grabación contiene referencias a una investigación policial y a la salida de Sokol del mando. En el centro de su denuncia volvió a aparecer el argentino Fernando Cerimedo, un personaje que en las últimas semanas se ha convertido en una de las figuras más controvertidas alrededor del poder boliviano.
Lara aseguró que entregará la grabación a la Fiscalía para que sea sometida a una pericia que determine si una de las voces corresponde realmente a Cerimedo. El vicepresidente no presentó el audio como una prueba definitiva, sino como un elemento que, a su juicio, merece ser investigado.
“Hablan de la destitución de Sokol. Ahora entendemos por qué Sokol va a ser destituido en estos minutos”, afirmó Lara, relacionando la grabación con la salida del comandante, anunciada esa misma mañana por el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo.
La coincidencia temporal alimentó inmediatamente las sospechas. Oviedo había explicado horas antes que Sokol presentó su renuncia porque consideraba que había cumplido un ciclo. El ministro defendió al general y lo describió como un policía de alto mérito, honesto y comprometido con la institucionalización de la fuerza.
Lara ofrece una lectura distinta. En su relato, la grabación hace referencia a un hombre identificado como “Miguelito”, al que Sokol estaría investigando. El vicepresidente señaló a Miguel R. M. y afirmó que tiene antecedentes delictivos que deben ser investigados.
La denuncia no demuestra por sí misma que la salida de Sokol haya sido consecuencia de esa investigación. Tampoco establece, de momento, que Cerimedo haya intervenido en la decisión. Esa es precisamente la cuestión que Lara pretende trasladar a la Fiscalía: que los audios sean sometidos a una pericia y que se determine quién habla y qué relación tienen esas conversaciones con los hechos denunciados.

Pero el episodio vuelve a colocar a Cerimedo en el centro de una crisis política que ya había comenzado a crecer alrededor de su figura. El argentino, asesor cercano del presidente Rodrigo Paz durante la campaña electoral y los primeros meses de Gobierno, ha sido objeto de cuestionamientos sobre su eventual influencia en decisiones del Ejecutivo.
Lara fue especialmente duro con él. “Lo importante de esto es cómo Fernando Cerimedo se atreve a mentirle al país”, sostuvo, antes de recordar que, durante una audiencia judicial, el argentino habría negado tener una relación distinta de la amistad con el presidente.
Para el vicepresidente, sin embargo, los hechos demostrarían algo diferente. “Ustedes han visto claramente cómo influye en el gabinete”, afirmó. Y fue más lejos: “Estábamos siendo gobernados por una persona extranjera”.
Es una acusación de enorme carga política. No se trata solamente de discutir el papel de un asesor extranjero, sino de poner en cuestión quién ejercía influencia sobre las decisiones del nuevo Gobierno boliviano. La denuncia de Lara introduce, además, una tensión dentro del propio poder: mientras el Ejecutivo intenta presentar la salida de Sokol como una decisión personal y ordenada, el vicepresidente sugiere que detrás de ella podría existir una trama que merece ser investigada.
El trasfondo policial tampoco es menor. Sokol había asumido la comandancia nacional el 28 de noviembre de 2025, poco después de que Paz llegara a la Presidencia. Durante su gestión quedó expuesto por unos audios en los que hablaba de un supuesto plan relacionado con pagos para favorecer el ascenso de un policía que pudiera sucederlo.
El entonces comandante explicó que esas afirmaciones habían sido realizadas durante un curso con policías como una reflexión sobre la corrupción todavía existente en la institución. Sin embargo, las grabaciones provocaron una denuncia del propio Lara.
Ahora, cuando Sokol abandona el cargo, el vicepresidente vuelve a poner una grabación sobre la mesa. La diferencia es que esta vez el audio no solo apunta a una controversia interna de la Policía, sino que, según Lara, podría conectar la investigación de Sokol con una persona vinculada al entorno presidencial.
La Fiscalía tendrá que determinar cuánto hay de evidencia y cuánto de interpretación política en esa denuncia. El examen técnico de las voces será el primer paso, pero no necesariamente el último. Identificar a los interlocutores no bastará para demostrar que existió una operación destinada a apartar a Sokol del mando.
Por ahora, la política boliviana vuelve a quedar atrapada entre audios, acusaciones cruzadas y preguntas sobre quién tiene realmente influencia en las decisiones del Estado.
La salida de Sokol parecía, hasta la mañana de este lunes, una noticia policial. Después de las declaraciones de Lara, se convirtió en otra cosa: una nueva pieza de la disputa por el poder dentro del Gobierno de Rodrigo Paz.
Y mientras el Ejecutivo prepara el relevo del comandante, el vicepresidente lleva a la Fiscalía una grabación que, si consigue ser autenticada y aportar nuevos elementos, podría obligar al Gobierno a responder preguntas mucho más incómodas que las que acompañaron la renuncia de un jefe policial.

