𝙋𝙤𝙧 𝙍𝙤𝙜𝙚𝙡𝙞𝙤 𝙋𝙖𝙧𝙚𝙙𝙚𝙨 𝙏.
En el fragor político boliviano, el amparo constitucional presentado por las Bartolinas de la facción «arcista» podría convertirse en la espada de Damocles que pende sobre el futuro del Congreso del MAS-IPSP convocado por la línea radical del «evismo». Una decisión judicial inminente puede poner en entredicho los planes de este encuentro político programado del 3 al 5 de octubre, dando lugar a una situación sin precedentes en la política boliviana.
La preocupación del «evismo» no es infundada, ya que este tipo de amparos constitucionales, al ser de tramitación inmediata y de cumplimiento obligatorio, no dejan espacio para maniobras legales o posibles apelaciones. Es un procedimiento que, en manos de la justicia, puede dar un vuelco radical a la dinámica política del país.
Las Bartolinas, lideradas por Felipa Montenegro, Ejecutiva Departamental de Mujeres Bartolinas Sisa, han planteado su amparo constitucional en rechazo al Congreso del MAS programado para realizarse en Lauca Ñ. Su argumento principal es que la convocatoria no ha respetado el artículo 13, que exige la participación de las organizaciones matrices, como las Bartolinas, en la convocatoria y coordinación del evento. Consideran que la convocatoria es ilegítima y buscan que se respete el artículo 13.

Montenegro es firme en su postura y ha dado plazos para obtener una respuesta a su amparo. Los sectores sociales que siguen al presidente Luis Arce consideran que ningún sector de las organizaciones sociales participará en el Congreso si no se respetan sus derechos. Además, respetan la decisión de Arce de no participar en ese evento porque demuestra una disciplina orgánica y madurez.
Lo que subyace en este conflicto es una lucha por el respeto de los derechos de las organizaciones matrices y el cumplimiento de los procedimientos establecidos en el artículo 13. Alegan que detrás de la convocatoria pueden existir intereses personales que buscan socavar la participación de las organizaciones sociales, pero están dispuestas a no permitirlo.
El riesgo de suspensión del Congreso «evista» es un reflejo de la agitación política que persiste en Bolivia. Es una señal de que las divisiones internas y las ambiciones políticas pueden llevar a este partido al borde del abismo.
Si bien es legítimo que diferentes facciones políticas defiendan sus intereses y derechos, es imperativo que encuentren vías de diálogo y consenso para evitar una crisis que solo debilitaría aún más la estabilidad política.
La democracia boliviana enfrenta desafíos constantes, y la imparcialidad de la justicia se vuelve fundamental en momentos como este. El amparo constitucional presentado por las Bartolinas es una prueba de fuego para el sistema judicial y su capacidad para tomar decisiones justas que preserven la madurez democrática del país.
En última instancia, el riesgo de suspensión del Congreso «evista» no solo refleja la ambición política de ciertos actores, sino también la necesidad de consolidar una democracia madura y respetuosa de las leyes. Bolivia está observando atentamente el desenlace de este proceso legal, consciente de que podría marcar un precedente significativo en su historia política.

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