14 de noviembre (El Libre Observador) — El profesor Peter Becker de la Universidad George Mason ha lanzado una alerta contundente sobre el inminente riesgo de un «apocalipsis en Internet» debido a la inminente energía potencial de una supertormenta solar. Becker, junto a su equipo, se encuentra inmerso en la creación de un sistema de alerta anticipada para mitigar daños a la tecnología crítica.
«Internet ha prosperado en tiempos de calma solar y ahora se enfrenta a una era de mayor actividad», advirtió Becker. Esta convergencia entre el aumento de la actividad solar y nuestra dependencia global de Internet constituye un evento sin precedentes en la historia humana.
Las últimas proyecciones del Centro de Predicción del Clima Espacial de la NOAA sugieren que el Ciclo Solar 25 podría ser más intenso de lo estimado, alcanzando su punto máximo a principios de 2024. Becker enfatiza que estamos adentrándonos en terrenos desconocidos, poniendo en riesgo la red eléctrica, satélites, cables de fibra óptica recubiertos de cobre, sistemas de navegación GPS, transmisores de radio y equipos de comunicación.

Explicando cómo las erupciones solares impactan en la Tierra, Becker resalta la necesidad urgente de estar preparados. A pesar de contar con al menos 18 horas de advertencia antes de que las partículas solares impacten en el campo magnético terrestre, la mayoría de las grandes corporaciones aún carecen de incentivos financieros para fortalecer sus sistemas.
Becker compara la predicción de tormentas solares con la de terremotos, argumentando que no tenemos control sobre la situación. Estima que existe un 10% de posibilidades de que, en la próxima década, ocurra un evento con potencial para desestabilizar Internet.
En caso de alerta, cada minuto será crucial. Becker enfatiza la importancia de poner satélites en modo seguro y desconectar transformadores para evitar daños. Advierte sobre corrientes inductivas inesperadas que podrían afectar incluso a equipos que parezcan seguros.
Frente a esta amenaza, la comunidad científica y las empresas se enfrentan al desafío de prepararse para un evento solar potencialmente devastador, asegurando la resiliencia de las infraestructuras críticas.


