LA PAZ, 27 nov (El Libre Observador) – El presidente Luis Arce destacó este lunes el peso que la subvención de hidrocarburos representa para Bolivia, calificando el costo de importación del diésel y gasolina como «descomunal» como consecuencias desatadas por la guerra entre Rusia y Ucrania.
Hizo hincapié en cómo el conflicto bélico en Europa ha provocado un alza en los precios internacionales de diversas materias primas, impactando directamente las importaciones bolivianas de combustibles líquidos, para subvenciónalos en Bolivia a fin de evitar una escalada inflacionaria.
La dependencia histórica de Bolivia en la importación de diésel y gasolina ha sido un punto crítico abordado por Arce, reconociendo la importancia vital de estos combustibles en sectores clave como la agricultura y el transporte.

Enfatizó que el incremento actual en los precios es una consecuencia directa de las turbulencias generadas por la guerra entre Rusia y Ucrania, situación que ha generado largas filas de vehículos en busca de diésel y ha alertado sobre el riesgo en la producción de alimentos.
El presidente boliviano abordó las críticas y análisis de expertos sobre la sostenibilidad de la subvención en este contexto, especialmente cuando las reservas de hidrocarburos nacionales disminuyen. Subrayó la posición de su Gobierno al preservar el poder adquisitivo de los ciudadanos, asegurando una estabilidad económica en medio de desafíos globales.
Afirmó que el enfoque del Gobierno es salvaguardar a la población del impacto directo de la inflación internacional, logrando mantener una estabilidad económica que pocos países pueden garantizar mediante decisiones políticas.
El discurso del presidente Arce refleja la tensión y los esfuerzos del Gobierno boliviano para enfrentar los desafíos económicos derivados de conflictos internacionales, subrayando la determinación de preservar la estabilidad económica nacional en un escenario global adverso.
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