LA PAZ, 11 ene (El Libre Observador) – Bajo el imponente escenario de la Casa Grande del Pueblo en La Paz, el presidente boliviano, Luis Arce, posesionó este jueves el nuevo Alto Mando Militar, marcando así el inicio de una fase crucial que demanda el fortalecimiento de la doctrina militar para preservar la gobernabilidad democrática en el país sudamericano.
La ceremonia fue más que una simple transición de liderazgo militar; fue un llamado enérgico del presidente Arce a los líderes militares para que refuercen las capacidades del patriotismo y afronten amenazas internas y externas que enfrenta la nación en la coyuntura actual.
En un tono firme, expresó su confianza en que los nuevos líderes militares cumplirán con el mandato constitucional de preservar la democracia.
El vicealmirante Gonzalo Víctor Vigabriel Sánchez asumió la posición de comandante en jefe interino de las Fuerzas Armadas, mientras que el general de división Marco Antonio Peñaloza fue designado como jefe de Estado Mayor del Comando en Jefe de las FFAA.

Otros nombramientos incluyeron al general de división Juan José Zúñiga como comandante general del Ejército, al general de división aérea Marcelo Zegarra Gutiérrez como comandante general de la Fuerza Aérea, y al vicealmirante Juan Arnez como comandante general de la Armada Boliviana.
El presidente Arce detalló que los lineamientos estratégicos tienen como objetivo preparar a las fuerzas militares para enfrentar la nueva coyuntura internacional y nacional, al tiempo que establecen planes de desarrollo nacional en concordancia con la Constitución, proyectando el planeamiento militar hacia el 2050.
La modernización de las fuerzas, el fortalecimiento de capacidades y la realización de operaciones conjuntas para hacer frente a amenazas externas fueron destacados por Arce como elementos esenciales. Enfatizó la necesidad de que las Fuerzas Armadas se adapten a la nueva realidad, reforzando su capacidad tecnológica para enfrentar los desafíos contemporáneos.
El presidente resaltó que los desafíos son sustanciales, subrayando la necesidad de una nueva visión estratégica para la conducción de las instituciones militares.
Hizo hincapié en la lucha contra el contrabando, el crimen organizado y la promoción del desarrollo integral como áreas clave en las que las Fuerzas Armadas deben desempeñar un papel destacado para garantizar la defensa de la democracia en Bolivia.

