LA PAZ, 4 mar (El Libre Observador) — En un escenario marcado por la desolación y el desamparo, Bolivia se enfrenta a una devastadora crisis provocada por las implacables lluvias que azotan el país. Con un balance desgarrador, el Gobierno boliviano confirmó este lunes el trágico saldo de 43 personas fallecidas y dos desaparecidas, mientras que más de 36.000 familias, entre afectadas y damnificadas, desde noviembre del año pasado a la fecha.
El viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes, reveló durante una conferencia de prensa que la magnitud del desastre ha llevado al país a declarar alerta en los nueve departamentos, ante el temor de desbordes y nuevos deslizamientos.

Las ciudades capitales de Cobija y La Paz, así como otros municipios, se encuentran en alerta roja, bajo el más alto nivel de emergencia, mientras que la región de Pando ha sido declarada en desastre departamental.
Precisó que son 26.729 familias afectadas y 9.426 damnificadas, que ya son 433 comunidades que presentan alguna afectación por las constantes lluvias que causaron estragos en distintas partes del país.

Agregó que son 483 viviendas afectadas y 842 quedaron totalmente destruidas, solo Pando se declaró en desastre departamental y 18 en desastre municipal.
Hasta ahora el Gobierno ya envió 231 toneladas de ayuda humanitaria a las familias damnificadas y se movilizaron miles de militares para que ayuden con los trabajos en los lugares más afectados.

Las lluvias, lejos de amainar, persisten y se espera que continúen durante las próximas semanas, según advierte el Senamhi.
La época de lluvias en el país suele iniciarse en noviembre y se extiende hasta marzo, con mayor intensidad en enero y febrero.

