LA PAZ, 5 sep (El Libre Observador) – En un esfuerzo por garantizar el abastecimiento de combustibles y aliviar la presión sobre el sector productivo del país, el gobierno del presidente Luis Arce aprobó este jueves el Decreto Supremo 5218, que reduce drásticamente los plazos para la importación directa de combustibles.
La medida, anunciada en conferencia de prensa por el ministro de Hidrocarburos, Alejandro Gallardo, permitirá que empresas agropecuarias, mineras y de construcción importen combustibles esenciales, como el diésel, en sólo 10 días, cuando anteriormente el proceso tardaba hasta 100 días.
“El decreto simplifica los requisitos técnicos y legales para las importaciones, lo que significa que los trámites que antes eran engorrosos y prolongados, ahora serán mucho más rápidos”, explicó Gallardo.

Una de las principales modificaciones es la flexibilización en la presentación del certificado de calidad, que antes debía ser entregado en su versión original, pero que ahora podrá ser presentado con una copia legalizada o mediante firma digital. Estos cambios permitirán reducir significativamente los tiempos y costos asociados al proceso de importación.
La medida ha sido recibida con optimismo por las empresas del sector productivo, que desde hace tiempo enfrentan problemas para acceder a combustibles en tiempos adecuados.
Actualmente, nueve empresas, entre ellas agropecuarias y mineras, ya están importando combustibles bajo el nuevo marco legal.
Esto ha liberado 13.500 metros cúbicos de diésel, lo que equivale aproximadamente al consumo mensual del departamento de Oruro, según informó el ministro.

Con esta política, el gobierno espera que el suministro de combustibles, especialmente diésel, se estabilice, lo que aliviará a sectores estratégicos de la economía que dependen del combustible para mantener sus operaciones.
“Vamos a poder dar un mejor servicio a todas las empresas productivas del país, generando sinergias que garantizarán el abastecimiento de combustibles”, añadió el ministro.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del gobierno de Luis Arce para reactivar la economía boliviana y garantizar la estabilidad en la cadena de suministros energéticos, que ha enfrentado desafíos en los últimos meses.
Las empresas productivas del país, que venían luchando contra los altos costos y la demora en el acceso a combustibles, ahora podrán operar con mayor eficiencia, algo crucial en tiempos de incertidumbre económica.
El ministro afirmó que la simplificación de los procesos de importación también se enmarca en un contexto regional en el que la demanda de combustibles ha aumentado, mientras que los precios internacionales se han mantenido volátiles.
Con este nuevo marco, Bolivia no solo busca garantizar su propio abastecimiento, sino también posicionarse como un país más competitivo en términos de logística y comercio.


