COCHABAMBA, 12 nov (El Libre Observador) – En el corazón del Chapare, en Lauca Ñ, el evismo en su autoevaluación reconoció que enfrenta a una dura realidad adversa demostrado en el fracaso del bloqueo nacional de carreteras, convocado con la promesa de una movilización contundente de paralizar Bolivia.
Las autocríticas surgieron como un vendaval entre los líderes del movimiento, quienes acusaron a algunos dirigentes de haber “vendido” sus ideales y abandonado a Evo Morales en la incertidumbre, cuestionando su liderazgo afectado por una serie de denuncias.
La reprimenda que resonó con fuerza fue la de Humberto Claros, un veterano dirigente campesino, quien no ocultó su enojo. Con tono desafiante, Claros cuestionó a aquellos líderes que, según él, se mostraron leales solo de palabra, pero no de acción.
“No es suficiente hablar de por qué en otros departamentos no se ha levantado el pueblo. ¿Por qué carajos no se han levantado?”, expresó, mientras la tensión crecía entre los asistentes. “Basta, compañeros, de engañarnos a nosotros mismos con liderazgos aparentes”, añadió, remarcando el desgaste interno del MAS evista.

Las palabras de Claros encontraron eco en otros dirigentes que, en una mezcla de frustración y reproche, señalaron la falta de coordinación en las bases y el desmoronamiento de la lealtad hacia Morales, quien al parecer se ve muy cuestionado por el abuso de menores y acusaciones de estupro.
La ejecutiva de la Federación de Mujeres Interculturales de Chimoré, Elena Almendras, en un tono reflexivo pero firme, planteó la necesidad de una verdadera unidad entre el campo y la ciudad, profesionales y no profesionales, recordando que el propósito de la lucha es preservar el poder del MAS evista.
“¿Vamos a permitir que se pierdan nuestros recursos, vamos a permitir que la derecha haga desaparecer al movimiento?”, cuestionó Almendras, lanzando una advertencia velada a aquellos que, desde sus posiciones, dudan del rumbo.
En uno de los momentos más tensos, Evelio Choque, otro de los líderes presentes, no vaciló en señalar que aquellos que alguna vez apoyaron incondicionalmente a Morales ahora se muestran en su contra.

“Con el dolor en mi corazón te digo, hermano Evo, los que casi durante 14 años te han acompañado, los que se han aprovechado del poder ahora están en tu contra. Hablo de Potosí. A quienes nos dirigen, les digo, no es nomás lanzar cualquier convocatoria desesperada. Nos han dado 24 horas para poder hacer un bloqueo de caminos, eso no tiene que pasar compañeros porque es una debilidad para nosotros. Nosotros pagamos los platos rotos, por lo menos consensuen en los diferentes departamentos. Por favor, luchemos todos”.
RECLAMAN LEALTAD Y SACRIFICIO
Pero el mayor golpe vino del propio Evo Morales, quien no ocultó su decepción ante el pedido de algunos dirigentes por mejores condiciones para marchar. Con su característico estilo directo, Morales invocó a Túpac Katari y lanzó una mordaz crítica: “¿Acaso Túpac Katari pedía viáticos?”, exclamó, como un recordatorio de que la verdadera lucha exige sacrificios y lealtad incondicional.
Esta frase, destinada a avivar la llama del compromiso en sus seguidores, también mostró el desgaste y la impaciencia del líder cocalero, quien percibe la creciente disidencia dentro de sus propias filas.
La comparación con el heroico líder indígena no hizo más que poner en evidencia la distancia entre el sacrificio idealizado y las demandas de una militancia que, según Morales, parece haber olvidado las raíces de su movimiento.

Por su lado, el dirigente Raimundo Soliz denunció que no pudieron salir a bloquear las carreteras “porque los dirigentes están comprados, lamentablemente es esa nuestra realidad, falta lealtad”.
Otra ejecutiva del MAS de Oruro, Juana Flores, reconoció que la derrota del bloqueo de caminos ha sido por falta de unidad y admitió que no hay apoyo de Oruro al MAS:
Reconoció que el fracaso del bloqueo en la carretera La Paz y Oruro no tuvo convocatoria, lo que debilitó la resistencia en Parotani.
“Nos tocaremos la mano en el pecho. Nos organizaremos, empezando del dirigente, los dirigentes están pensando en sus campañas, lamentablemente, por eso es las cosas que van mal. La vía troncal (La Paz-Oruro) debíamos tapar, así no hubieran despejado en Parotani. Lamentablemente en Oruro no ha habido apoyo, nosotros poquitos no hemos podido enfrentar. De verdad, duele la verdad”, aseveró.
Este ampliado en Lauca Ñ deja a Morales y al evismo en una delicada posición, cuestionando los cimientos de un liderazgo que durante años fue incuestionable. Con un movimiento fragmentado y dirigentes cada vez más críticos, el futuro del evismo parece depender ahora de su capacidad para reconciliar las divisiones internas y reconstruir la confianza que, hasta hace poco, parecía sólida e inquebrantable.


