PONTA GROSSA, Brasil, 5 may (El Libre Observador) — El fútbol volvió a ser escenario de controversia y tensiones raciales, esta vez en la Serie B del campeonato brasileño. En el centro del torbellino está Miguel Terceros, mediocampista boliviano de 20 años, quien fue acusado por el delantero brasileño Allano de haberle dirigido un insulto racista durante el encuentro entre América Mineiro y Operário Ferroviário, disputado en la ciudad sureña de Ponta Grossa.
El incidente paralizó el partido. Fue breve pero explosivo. Según Allano, Terceros le habría dicho “negro cobarde” en tono despectivo. La reacción fue inmediata: gritos, reclamos, tensión sobre el césped y un clima enrarecido.
La acusación obligó a los árbitros a activar el protocolo antidiscriminación, pese a que ninguno de los jueces reportó haber escuchado el insulto. Las cámaras y los testigos se convirtieron, desde entonces, en piezas clave de una investigación aún abierta.
Terceros fue retenido por la policía tras el partido y pasó la noche bajo custodia, una medida preventiva habitual en estos casos en Brasil. Fue liberado la mañana del lunes, sin cargos formales en su contra hasta el momento. En declaraciones recogidas por ESPN Brasil, el joven futbolista ofreció una versión detallada de los hechos que, según él, desmienten cualquier intención racista.
“Dije ‘mierda’ por una falta, y luego algo como ‘jodida mierda’, una mezcla de español con portugués, pero nunca insulté a nadie directamente”, explicó.
Terceros insistió en que sus palabras no iban dirigidas al jugador rival, sino que eran expresiones de frustración por lo que consideró una secuencia de decisiones arbitrales dudosas. “Cuando giro la cabeza hacia él, no digo nada. Él empezó a gritar que yo había dicho ‘negro’. Lo miré sin entender nada”.

El jugador boliviano narró que incluso en el momento más tenso se mostró confundido y sin intención de confrontar. “Lo miré con cara de no entender qué decía. Entonces llegaron sus compañeros y se armó el alboroto”, relató. El caos obligó a detener el juego, mientras los equipos técnicos intentaban calmar los ánimos.
En el acta arbitral no figura ningún registro de lenguaje racista. Aun así, el club América Mineiro ha brindado asistencia legal a su jugador, mientras las autoridades deportivas y judiciales brasileñas siguen evaluando los hechos. Las imágenes del encuentro, en revisión, serán cruciales para confirmar o descartar la versión de Terceros.
El caso refleja la tensión creciente en el fútbol sudamericano frente a incidentes raciales, en un contexto donde las ligas, clubes y federaciones han endurecido sus protocolos y sanciones. Pero también abre preguntas sobre la dificultad de juzgar situaciones ambiguas en medio de partidos intensos, donde el lenguaje corporal, el idioma y el ruido pueden distorsionar percepciones.
Miguel Terceros, considerado una joven promesa boliviana en el fútbol brasileño, regresará en las próximas horas a Belo Horizonte, sede del América Mineiro. Mientras tanto, su defensa apuesta a que los registros de audio y video disipen cualquier sospecha. En sus propias palabras: “Lo que dije fue frustración por la falta, no un insulto. No soy racista. No lo fui. No lo soy. Y nunca lo seré”.


