LA PAZ, 5 may (El Libre Observador) — Bolivia registró en abril una inflación del 0,90%, la más baja desde noviembre de 2024, lo que marca una moderación tras cuatro meses consecutivos de incrementos mensuales superiores al 1%. Con este resultado, la inflación acumulada entre enero y abril de 2025 alcanzó el 5,95%, es decir, el 79,3% de la meta oficial proyectada por el Gobierno para todo el año, que se sitúa en 7,5%, informó este lunes el Instituto Nacional de Estadística (INE).
“En un mes de abril donde no hemos tenido bloqueos, donde hemos tenido gasolina, donde no hemos enfrentado problemas climatológicos serios, el resultado de la inflación resulta ser más bajo”, afirmó el director del INE, Humberto Arandia, durante una conferencia de prensa en la ciudad de La Paz.
La cifra representa una importante desaceleración respecto a los datos anteriores: 1,82% en diciembre de 2024, 1,95% en enero, 1,26% en febrero y 1,71% en marzo.
Según explicó Arandia, la fuerte presión inflacionaria de los primeros meses del año respondió principalmente a factores internos. Entre ellos, destacó los bloqueos de carreteras promovidos por sectores afines al expresidente Evo Morales a finales de 2024 y una intensa sequía que afectó a la producción agrícola y al abastecimiento de productos básicos.
“Sin lugar a dudas, hemos estado en un escenario bastante complejo desde octubre de 2024, cuando hemos enfrentado bloqueos de grupos políticos radicales que han afectado en gran medida a la cadena productiva. Posteriormente, una serie de coyunturas han hecho que los precios registren un incremento bastante fuerte en algunos casos”, sostuvo.
Entre los productos que registraron mayores alzas en abril se encuentran la cebolla, la carne de res sin hueso, los almuerzos preparados, los huevos, los quesos y el champú en frasco. De acuerdo con Arandia, el incremento de precios en productos como la cebolla obedece a fenómenos climatológicos adversos que redujeron la oferta. En contraste, afirmó que no existen razones objetivas para que continúe la subida del precio de la carne de res.

Por otro lado, los bienes y servicios con mayor incidencia negativa —es decir, que contribuyeron a reducir la inflación— fueron la carne de pollo, el tomate, la carne fresca de cerdo, el transporte interdepartamental en ómnibus, la papaya y la zanahoria. Esta caída se explica, en parte, por condiciones climáticas más favorables que permitieron el flujo normal del transporte y la distribución en distintas regiones del país.
El director del INE también destacó la labor del Viceministerio de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor, así como de las intendencias municipales, en la fiscalización de precios y en la lucha contra la especulación en los mercados de abasto.
Además, el informe del INE señala que la inflación de abril también estuvo impulsada por aumentos en los rubros de “bienes y servicios diversos”, así como en muebles, servicios domésticos, salud, vestimenta y calzado.
A pesar de este respiro inflacionario, el escenario macroeconómico para Bolivia sigue siendo incierto. Un reciente informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta una inflación del 15,8% en Bolivia para 2025, el doble de lo estimado por el Gobierno. Además, anticipa un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas 1,1% para este año y de solo 0,9% en 2026.
Según el organismo, países de ingreso medio como Bolivia enfrentan limitaciones fiscales tras los esfuerzos por contener los efectos económicos de la pandemia y el impacto de los altos precios de la energía y los alimentos. En este contexto, el FMI advierte que Bolivia —que mantiene un sistema de subsidios amplios— deberá encontrar el equilibrio entre preservar el gasto social y sostener su estabilidad macroeconómica.


