LA PAZ, 25 nov (El Libre Observador) — La administración del presidente Rodrigo Paz ha descartado por lo pronto cualquier ajuste inmediato del tipo de cambio y condiciona cualquier modificación de la cotización del dólar a una recuperación sostenida de la estabilidad económica y el control de la inflación, anunció este martes el ministro de Economía, Gabriel Espinoza.
La decisión busca contener las crecientes expectativas de devaluación en un país que enfrenta tensiones laborales, escasez de divisas e incertidumbre financiera, y donde la brecha entre el dólar oficial y el mercado paralelo no deja de ampliarse.
“Creo que sería irresponsable modificar el tipo de cambio cuando todavía se tiene un proceso inflacionario, que, si bien hemos controlado, hay que seguir trabajando para que no siga afectando el bolsillo de las personas”, afirmó Espinoza en conferencia de prensa.
Subrayó que la prioridad del Gobierno es reconstruir las Reservas Internacionales Netas (RIN) del Banco Central de Bolivia (BCB), reducir el gasto fiscal y garantizar la llegada de flujos de divisas antes de cualquier intervención cambiaria.
En paralelo, el presidente Rodrigo Paz y Espinoza anunciaron la llegada de 550 millones de dólares, primer desembolso de un crédito de 3.100 millones de dólares de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, dentro de un paquete financiero más amplio que podría superar los 9.000 millones de dólares.

El objetivo de estos recursos es fortalecer la liquidez externa y sostener las importaciones, mientras se implementan medidas de ordenamiento fiscal y se estabilizan los fundamentos macroeconómicos.
La presión sobre el tipo de cambio se intensificó durante este año, cuando el dólar en el mercado informal alcanzó los 20 bolivianos en mayo, su nivel más alto de la historia reciente. Aunque desde entonces retrocedió, la cotización paralela se mantiene en torno a 10,42 bolivianos, muy por encima de la tasa oficial fijada por el BCB desde 2011 en 6,96 bolivianos para la venta y 6,86 para la compra.
El régimen de tipo de cambio fijo, durante más de una década un pilar de estabilidad y baja inflación, enfrenta hoy una presión inédita por la caída de las exportaciones de gas, el déficit comercial, el contrabando creciente y el elevado costo de las subvenciones a combustibles, factores que erosionan las reservas internacionales y limitan la capacidad del país de sostener su política cambiaria.
Espinoza anunció además que la próxima semana se reunirá con autoridades del BCB para recibir una evaluación detallada de la entidad y adelantó la publicación diaria de movimientos financieros, como parte de un plan de transparencia destinado a reforzar la confianza de los agentes económicos y preparar el terreno para una futura normalización de la política cambiaria.


