LA PAZ, 25 nov (El Libre Observador) — El Gobierno de Bolivia anunció este martes la eliminación de cuatro impuestos, entre ellos el tributo a las grandes fortunas, una de las piezas emblemáticas del periodo de Luis Arce y un símbolo del modelo redistributivo aplicado en los últimos años.
La decisión, presentada por el presidente Rodrigo Paz como parte del “reordenamiento urgente” del sistema fiscal, marca un punto de inflexión en la política económica del país y abre un debate sobre el alcance real de esta liberalización tributaria en un contexto de estrechez financiera.
Paz afirmó que la estructura impositiva vigente había perdido eficacia y se había convertido en un obstáculo para dinamizar la economía y atraer inversión. El impuesto a las grandes fortunas, vigente desde 2021 y aplicado a patrimonios superiores a los 30 millones de bolivianos, recaía sobre un grupo reducido de contribuyentes —menos de 250 declarantes anuales— pero mantenía un fuerte peso simbólico en la agenda política. El año pasado se recaudó al menos 300 millones de bolivianos, uno 43,1 millones de dólares.
Su supresión, junto a otros tributos, busca simplificar la recaudación y enviar, según el Gobierno, una señal de “estabilidad y apertura a las inversiones”.
El paquete fiscal se inscribe en el ajuste más amplio anunciado por la nueva administración, que incluye la reescritura del Presupuesto 2026 y un recorte del 30% del gasto público. La eliminación de impuestos, explicaron las autoridades, pretende aliviar costos para sectores productivos y reducir la presión sobre un aparato estatal desbordado por la burocracia y los subsidios.

La medida, sin embargo, despierta reservas entre economistas y opositores, que advierten del riesgo de una menor recaudación en un momento de liquidez frágil y de tensiones en el mercado cambiario.
Para el Gobierno, la apuesta es clara: reducir la carga fiscal para reactivar la economía, aunque el impacto de este giro dependerá de la capacidad del país de atraer inversiones y de recomponer su equilibrio macroeconómico tras años de expansión del gasto.
Con esta decisión, Paz se distancia de la orientación tributaria de su predecesor y acelera una transición hacia un modelo más liberal en lo fiscal. El debate apenas comienza, pero Bolivia ingresa ya en un nuevo ciclo económico cuyo desenlace se escribirá en los próximos meses.


