LA PAZ, 5 may (El Libre Observador) — En un contexto marcado por restricciones fiscales, tensiones políticas internas y volatilidad global, Bolivia logró un inesperado respiro financiero: sus Reservas Internacionales Netas (RIN) superaron los 2.600 millones de dólares al 30 de abril de 2025, marcando un repunte sostenido tras varios meses de incertidumbre económica.
El Banco Central de Bolivia (BCB) informó este lunes que las RIN alcanzaron los 2.618 millones de dólares, un aumento de 642 millones con respecto al cierre de 2024. Se trata de una señal de fortalecimiento económico que sorprende incluso a los analistas más cautelosos, dadas las condiciones complejas tanto a nivel nacional como internacional.
“Pese a un entorno interno y externo adverso, las RIN muestran una recuperación sostenida. Hemos superado las expectativas fijadas a inicios de año”, afirmó el presidente del BCB, Edwin Rojas Ulo, al presentar el informe oficial. El funcionario recordó que el objetivo inicial del programa fiscal-financiero preveía alcanzar apenas 400 millones de dólares en reservas hasta abril.
El salto se explica, en buena parte, por la estrategia de acumulación de oro, cuya cotización se ha revalorizado en los mercados internacionales. En los primeros cuatro meses del año, el BCB adquirió 4,94 toneladas de oro fino en el mercado interno —el equivalente a 527 millones de dólares— como parte de la implementación de la Ley N°1503, vigente desde mayo de 2023.
Desde entonces, la autoridad monetaria ha comprado 23,57 toneladas de oro, y al cierre de abril, mantiene 22,50 toneladas como respaldo: el 83% depositado en el exterior, el 13% en tránsito para refinación y el 4% en bóvedas del BCB. Este oro refinado bajo estándares internacionales ha sido además utilizado en operaciones financieras por 262 millones de dólares.
Rojas destacó que, sumando estas estrategias con otras operaciones externas y emisiones de bonos en dólares, el BCB movilizó un total de 915 millones de dólares en instrumentos para fortalecer las reservas, garantizar la liquidez y cubrir compromisos clave del país.

El fortalecimiento de las RIN ha permitido a Bolivia cumplir puntualmente con sus obligaciones externas: se pagaron 585 millones de dólares en deuda pública hasta abril, el 38% del total programado para la gestión. A pesar del bloqueo legislativo a créditos externos por más de 1.800 millones, el país también pudo cubrir 603 millones de dólares en importación de combustibles, manteniendo el subsidio vigente.
“Este resultado muestra que el BCB no solo ha cumplido su rol como agente financiero del Estado, sino que ha sido un escudo ante los factores adversos”, subrayó Rojas, en referencia a las tensiones políticas internas que han paralizado parte de la inversión pública y dificultado el acceso a financiamiento externo.
No obstante, el entorno económico sigue siendo desafiante. A nivel internacional, la fragmentación del comercio mundial, el encarecimiento del petróleo, el conflicto en Medio Oriente y las altas tasas de interés globales presionan a países como Bolivia, que mantienen una alta dependencia de las importaciones energéticas.
A nivel interno, las lluvias intensas y la caída de la producción de hidrocarburos afectaron negativamente las exportaciones durante el primer trimestre del año. La menor producción de gas natural y la paralización de proyectos públicos acentuaron la presión sobre las cuentas externas.
Pese a ello, el BCB mantuvo el flujo de divisas hacia el sistema financiero nacional. Entre enero y abril, destinó 256 millones de dólares a operaciones con entidades económicas, reforzando la disponibilidad de moneda extranjera en el mercado local.
Con este panorama, el saldo de las reservas internacionales al cierre de abril no solo representa un repunte contable. Es, para muchos dentro y fuera del país, un punto de inflexión que podría marcar la capacidad del Estado boliviano de sostener su estabilidad macroeconómica frente a un entorno cada vez más volátil.


