LA PAZ, 9 dic (El Libre Observador) – El Gobierno boliviano negó este lunes que la estatal Boliviana de Aviación (BoA) ejerza un monopolio en el mercado aéreo del país.
El ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño, aseguró en conferencia de prensa que las condiciones están dadas para que cualquier aerolínea nacional o internacional opere en Bolivia, pero enfatizó que estas deben asumir el compromiso de conectar también a las regiones menos atendidas.
“En Bolivia no monopolizamos el transporte aéreo; cualquier línea aérea que desee operar puede hacerlo”, afirmó Montaño, quien destacó que las aerolíneas interesadas deberán incluir en sus rutas ciudades como Guayaramerín, Riberalta, Cobija y Tarija.
Según el ministro, estas conexiones son fundamentales para la integración territorial y el desarrollo económico en áreas más apartadas.
Las declaraciones del ministro se producen en medio de crecientes tensiones con el sector de agencias de viajes, que realizó una protesta frente a las oficinas de BoA en La Paz. Los agentes denunciaron una reducción en las comisiones que reciben por la venta de boletos, que pasaron del 6% al 1,7%.
Un ejemplo ilustrativo es el caso de un pasaje entre La Paz y Santa Cruz, que anteriormente generaba una comisión de 50 bolivianos para las agencias y ahora se reduce a apenas 10 bolivianos. Este ajuste, según el sector, pone en riesgo la viabilidad de más de 500 empresas en el país.

LA PROPUESTA DE CIELOS ABIERTOS
En respuesta a la situación, la Asociación Boliviana de Agencias de Turismo Receptivo (Abatur) ha pedido la implementación de una política de “cielos abiertos” para permitir la entrada de más aerolíneas al mercado boliviano. Según Jaqueline Riveros, vocal de Abatur, esta medida podría incentivar el turismo y aliviar la escasez de divisas que afecta al país.
“El ingreso de nuevas aerolíneas generaría mayor competencia, mejores servicios y, sobre todo, más ingresos económicos por turismo”, afirmó Riveros. Sin embargo, el Gobierno no ha expresado respaldo a esta propuesta, insistiendo en que el mercado está abierto pero regulado para garantizar una cobertura inclusiva.
El conflicto refleja un problema estructural en el sistema de transporte aéreo del país. Aunque BoA domina el mercado, su expansión hacia regiones menos rentables responde a políticas estatales de integración territorial. Al mismo tiempo, la reducción de comisiones y la falta de divisas han afectado gravemente a las agencias de viaje, que dependen de estas ventas para sostenerse.
La solución parece estar en encontrar un equilibrio entre la apertura del mercado y el mantenimiento de rutas esenciales para el desarrollo regional. La implementación de una política de cielos abiertos sería un paso significativo, pero debe ir acompañada de una estrategia que incentive la inversión privada y garantice servicios accesibles para todas las regiones del país.


