LA PAZ, 5 feb (El Libre Observador) – En medio de la caótica coreografía de bloqueos que han venido marcando la carretera occidental boliviana, un trágico suceso ha elevado las tensiones y las preguntas sobre la persistencia de estas manifestaciones. Un autobús de transporte de pasajeros, que se aventuraba entre las ciudades de Cochabamba y Sucre, terminó su trágico viaje en un precipicio, dejando como saldo tres vidas perdidas y una veintena de heridos.
El coronel Carlos Ponce, director nacional de Tránsito, relató la cruda realidad a los periodistas: el accidente ocurrió en el municipio de Vacas, cerca de la comunidad Sombrerito, en el departamento central de Cochabamba.
El vehículo de Trans Illimani, con 47 pasajeros a bordo, se precipitó unos angustiantes 100 metros, sumiendo a los pasajeros en una pesadilla inesperada.
Los obstáculos para el rescate fueron más allá de las piedras y la oscuridad; la carretera se había convertido en un campo de batalla debido a los persistentes bloqueos de caminos. A pesar de un acuerdo político, la sombra de la protesta, promovida por sectores “evistas” afines al expresidente Evo Morales, persiste en Cochabamba.

Un escenario caótico que, según el conductor del Bus Illimani, se tradujo en una trágica colisión con una piedra colocada estratégicamente por los bloqueadores.
El destino del autobús, que originalmente apuntaba a Sucre y luego a Tupiza, se vio alterado por los bloqueos en la carretera occidental del país. Una decisión forzada que, tristemente, tuvo consecuencias fatales.
Este lunes marca el decimoquinto día de bloqueos, una danza frustrante de obstáculos liderada por sectores «evistas». Según la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), ocho puntos de bloqueo activos se concentran en Cochabamba, sembrando no solo discordia política, sino también tragedia en el asfalto.


