LA PAZ, 11 may (El Libre Observador) — Las carreteras del occidente boliviano se han convertido en largas filas inmóviles de camiones detenidos, choferes agotados y mercancías que comienzan a perderse bajo el frío de las rutas andinas. La creciente ola de bloqueos que atraviesa Bolivia ya dejó cerca de 5.000 camiones varados y pérdidas millonarias para el sector del transporte pesado, en uno de los mayores colapsos logísticos que enfrenta el país en los últimos años.
El presidente de la Cámara Departamental de Transporte Pesado de La Paz, Álvaro Ayllón, denunció este lunes que los cortes de ruta mantienen prácticamente paralizada la circulación hacia y desde el occidente boliviano, afectando gravemente al comercio nacional y a las cadenas de abastecimiento.
“No existe transitabilidad entre Desaguadero y La Paz; entre Tambo Quemado, Patacamaya y La Paz”, afirmó Ayllón en conferencia de prensa, describiendo un escenario de aislamiento progresivo en corredores fundamentales para el transporte de mercancías y combustibles.
Las rutas bloqueadas conectan a Bolivia con Perú y Chile, dos de las principales salidas comerciales del país hacia el Pacífico. La interrupción del tránsito ha comenzado a golpear no solo al transporte pesado, sino también a exportadores, importadores y sectores productivos que dependen de la circulación continua de mercancías.
Según el dirigente, entre 4.000 y 5.000 camiones permanecen detenidos en distintos puntos de los departamentos de La Paz, Oruro y Cochabamba, en medio de protestas impulsadas por organizaciones campesinas y sindicales que exigen respuestas económicas y la derogación de normas cuestionadas por sectores rurales.
La escena en las carreteras refleja una crisis que ya trasciende el conflicto político. Conductores atrapados durante días sobreviven con alimentos escasos, sin acceso a agua potable ni servicios básicos, mientras duermen dentro de sus vehículos esperando una salida que no llega.

“Hoy tenemos conductores afectados en su salud, no cuentan con agua potable, alimentación ni servicios básicos”, alertó Ayllón, quien pidió ayuda urgente para enviar vituallas a los choferes atrapados en las rutas bloqueadas.
El dirigente estimó que las pérdidas económicas para el sector alcanzan unos 5.000 millones de bolivianos diarios, una cifra que, según explicó, no incluye aún incumplimientos de contratos internacionales de exportación e importación.
La crisis golpea además a productos perecederos como la soya y otros alimentos destinados al mercado interno y externo. También afecta el transporte de combustibles y mercancías importadas en un país altamente dependiente de sus corredores comerciales terrestres.
Ayllón denunció además la supuesta colocación de “miguelitos” —objetos metálicos utilizados para pinchar neumáticos— en algunas carreteras bloqueadas, una situación que calificó de “criminal” por el riesgo que representa para transportistas y pasajeros.
Los bloqueos cumplen ya siete días consecutivos y amenazan con profundizar el desabastecimiento en varias ciudades del país, especialmente en La Paz y El Alto, donde mercados y terminales comienzan a resentir la interrupción del flujo de mercancías.

