LA PAZ, 29 ene (El Libre Observador) — El Gobierno de Bolivia advirtió este jueves sobre un “colapso funcional” del Sistema Único de Salud (SUS), tras presentar un diagnóstico oficial que revela desabastecimiento recurrente de medicamentos, déficit crítico de personal, saturación hospitalaria y graves debilidades administrativas en el sistema sanitario público.
El informe fue presentado por la ministra de Salud, Tatiana Flores, quien señaló que el análisis integral del sector evidencia problemas estructurales severos, con fallas financieras, legales y operativas, deudas millonarias acumuladas y una fragmentación institucional que limita la capacidad de respuesta del Estado.
“Una de las principales dificultades es la excesiva burocracia y las trabas legales que impiden a los hospitales garantizar el abastecimiento oportuno de medicamentos esenciales”, afirmó Flores en conferencia de prensa, al exponer los principales hallazgos del diagnóstico.
Según el reporte, el colapso funcional del SUS se refleja en la atención de pacientes en pasillos hospitalarios, la falta de camas y la insuficiencia de personal especializado, especialmente en áreas de alta demanda. A ello se suman infraestructuras hospitalarias modernas que permanecen inoperantes por obstáculos administrativos y normativos.
El documento advierte además que la mayoría de los establecimientos de salud del país reporta carencias frecuentes de medicamentos esenciales, una situación agravada por la desigual distribución del personal sanitario y por debilidades en la gestión administrativa, que continúa basada en procesos manuales y fragmentados.
La ministra señaló que la desatención es particularmente grave en las zonas rurales, donde el acceso a servicios de salud sigue siendo limitado y discontinuo. Esta situación, agregó, profundiza las brechas territoriales y sociales en la atención médica.

En el plano epidemiológico, el informe describe un escenario “altamente preocupante”. El cáncer cérvico-uterino provoca cerca de cuatro muertes diarias, la diabetes muestra un crecimiento sostenido sin un control preventivo adecuado y se registran brotes de sarampión, influenza y otras enfermedades emergentes, en un contexto de baja capacidad de respuesta del sistema.
Ante este panorama, el Ministerio de Salud propuso un conjunto de medidas para revertir la crisis, entre ellas el saneamiento financiero del sector, la estabilización administrativa y la recuperación de la rectoría del Estado sobre el sistema de salud, con el objetivo de garantizar la continuidad operativa.
Entre las acciones urgentes, Flores destacó la digitalización acelerada del sistema sanitario para optimizar los procesos de atención, reducir tiempos de espera y avanzar hacia una gestión “sin colas”, además del fortalecimiento del primer nivel de atención y la priorización de políticas de prevención.
“El objetivo es avanzar hacia una reforma estructural que permita garantizar una atención oportuna y de calidad para la población en el mediano y largo plazo”, aseguró la ministra, al subrayar que el diagnóstico marca un punto de inflexión para el sistema de salud boliviano.

