LA PAZ, 7 mar (El Libre Observador) – Bolivia enfrenta una crisis climática con múltiples amenazas simultáneas. El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) ha emitido alertas naranjas en los nueve departamentos del país debido a lluvias torrenciales, un drástico descenso de temperaturas y el inminente desborde de ríos, lo que pone en riesgo a miles de familias y la infraestructura nacional.
El frente frío ingresará por el sur del país y afectará a las regiones de Tarija, Chuquisaca, Santa Cruz y Cochabamba, donde las temperaturas podrían descender hasta los 6 grados centígrados, un cambio brusco para zonas acostumbradas a climas más cálidos entre 20 y 30 grados centígrados.
Mientras tanto, las lluvias intensas y tormentas eléctricas golpean La Paz, Beni y Cochabamba, con precipitaciones de hasta 90 milímetros en menos de 48 horas.

La mayor preocupación radica en el aumento del caudal de los ríos en diversas cuencas del país, lo que podría desencadenar inundaciones y desbordes catastróficos. El Senamhi ha advertido que la tendencia ascendente del nivel del agua en varias zonas podría afectar a comunidades vulnerables y zonas urbanas con infraestructura precaria.
Desde noviembre de 2024, la temporada de lluvias ha dejado un saldo alarmante: más de 161.000 familias damnificadas, 39 fallecidos y siete desaparecidos. Autoridades del Viceministerio de Defensa Civil han instado a la población a mantenerse alerta y a tomar medidas de prevención ante la continuidad del temporal durante marzo y abril.
La crisis climática en Bolivia sigue en ascenso, mientras los organismos de emergencia trabajan contrarreloj para mitigar el impacto de este fenómeno que amenaza con dejar secuelas devastadoras en todo el país.


